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Probablemente conoces a alguien con intolerancia a la lactosa. Quizás esa persona es un familiar, un amigo, o tú mismo. La intolerancia a la lactosa es muy común, de hecho, como 70% de la población del mundo es intolerante a la lactosa.

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es una azúcar natural que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. Tu cuerpo hace una enzima llamada lactasa que se puede romper en lactosa y en azúcares que tu cuerpo puede digerir y usar como energía.

Si tú tienes intolerancia a la lactosa, tu cuerpo puede que no sea capaz de romper toda la lactosa que tú comes o bebes. La gente que tiene intolerancia a la lactosa tienen problemas como, dolor ó retortijones de estómago, gases, distensión del abdomen (hinchazón del vientre), ó diarrea después de comer ó beber alimentos que contienen leche.

Si tienes náusea, dolor o retortijones de estómago, gases, distensión del abdomen (hinchazón del vientre), ó diarrea dentro de 15 minutos a varias horas después de comer o beber alimentos con lactosa, tú puedes tener intolerancia a la lactosa.

Hay diferentes grados de intolerancia a la lactosa. Por ejemplo, algunas personas pueden beber taza de leche sin síntomas pero tienen problemas si beben 1 taza, mientras otras personas pueden tener dificultad bebiendo pequeñas cantidades de leche. A través del tiempo tú aprenderás cuanta leche u otros productos lácteos puedes consumir sin tener síntomas.

Algunas personas nacen sin la habilidad de hacer lactasa. Esta condición es llamada intolerancia primaria a la lactosa. Las personas con este tipo de intolerancia a la lactosa tienen la mayor dificultad bebiendo o comiendo alimentos que contienen lactosa. Muchas personas se vuelven intolerantes a la lactosa cuando van envejeciendo.

Si tú te vuelves intolerante a la lactosa debido a alguna enfermedad ó medicamento, probablemente que no serás intolerante a la lactosa para siempre. Si tú naciste con intolerancia a la lactosa ó tienes más problemas al digerir productos lácteos que cuando eras más joven, puede que siempre tengas algún grado de intolerancia a la lactosa.

Consejos útiles:

– Conoce los alimentos que contienen lactosa: La lactosa está en la mayoría de los productos lácteos, algunos alimentos horneados y procesados como el pan, cereal seco, dulces, galletas dulces, aderezo para ensalada, sopas hechas con leche, mezclas de bebidas, y alimentos preparados como pizza y lasaña.

– Presta atención a las etiquetas de los alimentos: En las etiquetas de los alimentos hay una lista de ingredientes en orden de la cantidad en que se encuentran en el alimento. Los ingredientes que se encuentran en más grandes cantidades están escritos primeros en la lista, mientras que los que están en pequeñas cantidades se encuentran al final de la lista. Por ejemplo, si la leche se encuentra primero en la lista, tú sabes que ese producto contiene mayormente leche. Si tú eres intolerante a la lactosa es probable que debas evitar comerlo ó cómelo en pequeñas cantidades.

– Empieza con pequeñas porciones de productos lácteos: Si tú puedes tolerar pequeñas porciones, quizás tú serás capaz de añadir más productos lácteos poco a poco. Al lentamente añadir productos lácteos, tú serás capaz de saber cuanta lactosa tu cuerpo puede manejar.

– Disfruta productos lácteos con productos no lácteos: El combinar productos lácteos con otros alimentos disminuye la manera en que la lactosa entra en tu cuerpo. Esto hace que sea más fácil para tu cuerpo el digerir y romper la lactosa.

– Come pequeñas cantidades de leche y productos lácteos más frecuentemente: En vez de beber raciones completas (1 taza ó 8 onzas), trata de beber raciones más pequeñas (1/2 taza ó 4 onzas) a través del día.

– Come productos lácteos que sean naturalmente bajos en lactosa: El queso y el yogur generalmente contienen menos lactosa que la leche. Esto es porque la lactosa es parcialmente quebrada durante el proceso en que estos productos son hechos.

Lo más importante es que si percibes esta intolerancia acudas al médico oportunamente, ya que él te hará una serie de pruebas para diagnosticar este padecimiento y tratarlo y posteriormente un nutriólogo puede ayudarte a adecuar tu dieta a tu condición, si ya dispones de un diagnostico puedes ver que ahora ya en el mercado hay una gran variedad de productos adecuados a este padecimiento.

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