La primavera en DF termina por cegar por completo a sus ciudadanos, pero esta es una ceguera por la que no hay vergüenza de por medio. Cada quien debe darse su chapuzón en la alberca de suaves y refrescantes pétalos que es el amor. Ya lo hicieron las Jacarandas de la roma y la condesa y miren cómo es fue.

Arnulfo Corazón de Piedra Pómez no tiene NPI (Ni Puta Idea) de que está enamorado, no porque es mexicano y la inconciencia sea ahora su característica nacional, sino porque el amor aquí y en China no toca a la puerta de nadie: irrumpe brutalmente, te busca y te viola.

Y de pronto, el Anillo Periférico ya no es el Periférico sino el Camino al Corazón Tierno, que pasa por el Puente de la Alta Expectativa, el Doble Piso de la Ansiedad Por Verle y, a cada lado del camino se bifurcan unas rutas menores como el ApapachodeAbuela y SanaSanaColitadeRana.

El tráfico ya no es tráfico sino el termómetro medidor preambulatorio del acto amoroso que determina cuanto realmente le amas. Si te desesperas, gritas, de pronto ríes, prendes la radio, te enternece la primera canción de amor y te ríes/lloras un poco más: estás perdidamente enamorado/a, no tienes remedio, las fibras de tus huesos están compuestas de diminutos corazones palpitantes salidos de la más cursi película edulcorada.

En cambio si te quedas impávido/a, mejor deberías tomar la lateral por el lúgubre y despavimentado camino del Autoengaño, donde por cierto hay el doble de tráfico… y es que se debe compartir con todas aquellas mujeres que desde su soberbia nata aseguran que la opción de abortar no les es crítico en su vida como mujeres independientes.

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