En ninguna parte del mundo desarrollado he visto lo que sucede en +KOTA -la empresa mexicana que comercializa animales de compañía-. En pequeñas jaulas, muchas veces que miden menos de un metro cuadrado, esa compañía muestra animales para venta. Apenas pueden moverse. El ejercicio es sumamente cruel: perros, gatos, conejos, patos y aves que manifiestan un desánimo enorme por estar encerrados en una minúscula jaula todo el día.

Es cruel. Desalmado. Pero legal. O cuando menos eso dice la firma que (supuestamente) encabeza Isabel Hernández. Eso sí, +KOTA se ufana de no comercializar animales que no cuenten con las autorizaciones legales de la Semarnat.

Hay inconsistencia entre la estrategia de responsabilidad hacia los animales de esta firma y la realidad. Mientras +KOTA afirma que el cliente tiene la ventaja de adquirir «mascotas a las que se les otorgan cuidados responsables y bajo constante supervisión médica, así como instalaciones adecuadas para su mantenimiento», la realidad no parece así. Habitar dentro de cajitas donde dar una vuelta es un lujo no puede ser considerado adecuado para la comercialización de un ser vivo.

A pesar de ello +KOTA ha crecido. La firma ha acumulado más de cincuenta y tres sucursales en sus veinte años de vender animales. Su mayor presencia es en el Distrito Federal, pero igual acumula sucursales en Guerrero, Morelos, Nuevo León, Estado de México, Hidalgo, Querétaro, Puebla, Jalisco y Sinaloa. En sus filas, además, se hallan médicos veterinarios de probada formación, lo mismo que químicos y biólogos. Todos especialistas en la vida animal. Además, la empresa es aliada de la Profepa, de Semarnat, del Comité Pro Animal, de una entidad llamada Perros Pura Sangre y de la Facultad de Veterinaria de la UNAM.

Por todo ello resulta absolutamente conflictivo que una organización dedicada al cuidado animal abuse de su posición frente al producto que comercializa, los animales. (Me pregunto si en otro orden de ideas, podría empezar a pensarse en una concentración de mercado que implique prácticas monopólicas, pero éste es el típico sector que a nadie le importa porque las prioridades están en las telecomunicaciones o en las tiendas de autoservicio).

Yo creo que +KOTA tiene todo para ser una gran empresa. Pero el desliz explícito que comete dejará de serlo sólo cuando la conciencia de protección animal rebase los actuales estándares con los que se trabajan en México. No basta una Norma Oficial que sea empujada por la propia empresa. Es tiempo de que el Procurador de Protección al Ambiente José Luis Luege Tamargo cuestione el hecho de que la crueldad, así sea legal, nunca debe permitirse.

Autor: Carlos Mota

Desde MuyAnimal.com

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