Este es un comunicado del CONACULTA referente al conflicto que lo opone al Instituto Cultural Helénico:

A partir de este año, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes se opuso rotundamente a continuar con la práctica de pagar alquiler al Instituto Cultural Helénico por el espacio en el que se encuentra el Centro Cultural Helénico, debido a que el predio correspondiente fue donado por el gobierno federal para el desarrollo de actividades culturales. Por ello, el Consejo se ha dado a la tarea de analizar las alternativas jurídicas para recuperar el inmueble, entre ellas la reversión de la donación efectuada por el presidente José López Portillo.

A partir de 1979, los hechos han sido los que a continuación se explican:

El predio ubicado en avenida Revolución 1500, en la ciudad de México, donde se asientan las instalaciones del Centro Cultural Helénico, pertenece a la asociación civil (privada) Instituto Cultural Helénico (ICH), por un decreto de donación emitido en 1979 por el presidente José López Portillo, para que dicha asociación desarrollara ahí sus actividades culturales.

A raíz de la muerte de su director fundador, el obispo ortodoxo Pablo de Ballester, ocurrida en 1984, el Instituto Cultural Helénico disminuyó sus actividades y, para no mantener cerrados algunos de sus espacios, cedió la administración del teatro a distintos productores privados.

En 1991 el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes suscribió un convenio de colaboración con el ICH y creó el Centro Cultural Helénico, para mantener vivo el proyecto cultural y, en particular, el teatral. Ese convenio se renovaba anualmente, no sin dificultades, e incluso con amagos de ser cancelado, debido, ante todo, a las exigencias económicas del ICH.

Desde que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes ocupa las instalaciones teatrales del ICH, éste ha renunciado a la promoción y realización de actividades escénicas y se ha concentrado en el sostenimiento de un proyecto académico con cursos y talleres de diversa índole.

La actual administración del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes considera inaceptable que una institución pública del gobierno federal deba dar una contraprestación en efectivo para el uso, con fines culturales, de un espacio que fue donado por el propio gobierno para tales fines.

A la fecha se han celebrado diversas reuniones con la asociación civil, a fin de revisar posibles soluciones; sin embargo, la respuesta del ICH ha sido la de presionar al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, mediante la obstaculización, cada vez más grave, del uso normal de las instalaciones del Centro Cultural Helénico, que afectan tanto a la comunidad teatral que realiza sus actividades en esos espacios, como al público que asiste a ellas.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes no está dispuesto a que se pierda un espacio que ha ganado un lugar reconocido para el quehacer teatral, que en los últimos 16 años ha recogido notables frutos, y en el que la propia institución ha invertido importantes recursos humanos y económicos.

El objetivo claramente definido por la actual administración del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes es asegurar que la valiosa función de promoción cultural del Centro Cultural Helénico pueda realizarse en condiciones de estabilidad y que su operación quede garantizada en el largo plazo.

Conaculta

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