Todos sabemos que una alimentación nutritiva y saludable es clave para una vida sana. Las investigaciones en las décadas pasadas muestran que el consumo del desayuno mejora la calidad de la dieta total y la ingesta de nutrimentos. Nueva evidencia confirma estudios previos que indican que la omisión del desayuno puede ser dañina para la función cognoscitiva y el rendimiento académico de los niños. La mayoría de los niños que no desayunan por lo general no recuperan los nutrimentos en otras comidas en el día y pueden tener alteradas funciones muy importantes para el rendimiento escolar.

El primer alimento del día ha sido promovido por largo tiempo como la manera saludable de comenzar el día. Lo que puede haber comenzado como una declaración anecdótica es ahora el fundamento de muchas investigaciones científicas. El desayuno es la comida más importante del día, ya que reconstituye las reservas de energía utilizadas durante la noche, esto significa romper con un ayuno de 8 a 12 horas. Además, ayuda a restablecer las funciones del aparato digestivo y a acelerar el metabolismo. Cuando el desayuno se omite, el cuerpo tiene que utilizar fuentes internas de energía y nutrimentos, lo cual conduce a cambios metabólicos que pueden afectar la función normal del organismo.

La función cerebral puede ser más vulnerable en dos períodos del ciclo vital: en niños cuyos procesos cognoscitivos están en proceso de maduración y en adultos mayores cuyos procesos cognoscitivos están en declive. La omisión del desayuno afecta selectivamente ciertas habilidades en la cognición, especialmente las relacionadas con la memoria de trabajo.

Algunas de las conclusiones de varios trabajos científicos bien controlados indican que omitir el desayuno puede ser costoso, particularmente para los niños. Los niños que omiten el desayuno no son tan eficientes en la selección de información crítica para solucionar problemas en comparación con sus compañeros que si toman el desayuno. La habilidad para recordar y utilizar información recién adquirida, fluidez verbal y control de la atención son las funciones principalmente afectadas. Tanto niños bien nutridos como niños desnutridos experimentan estos efectos.

El consumo de un desayuno completo y balanceado es un hábito que promete una vida saludable. Como profesionales de la salud, tenemos la responsabilidad de enviar el mensaje a todos los padres para que se aseguren que sus niños consuman un desayuno nutritivo todos los días, en la escuela o en la casa. Esa es una de las mayores contribuciones que pueden hacer a la salud, bienestar y éxito académico de sus niños.

Pocas veces tenemos en nuestras manos una solución tan sencilla que pueda tener un impacto tan importante en tantos problemas que afectan a miles de niños en nuestros hogares, nuestras escuelas y nuestras comunidades.

Fuente: http://www.inskelloggs.com

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