Filmada a lo largo de cuatro años con una sencilla cámara de mini DV, la película El imperio, de David Lynch, representa en opinión del crítico alemán fundador de la International Film and Arts Association (IFAA) Herbert von Hörr, la consagración del cine digital a través de la visión de uno de los directores de culto más poco clasificables de todos los tiempos.

El filme, que en opinión de Von Hörr se asemeja a mirar por un caleidoscopio dentro de un carrito de la montaña rusa, después de haber ingerido LSD, retrata el mundo surrealista, estrambótico, claustrofóbico y arquetípico de una actriz que se abre paso entre el canibalismo de Hollywood, tierra de sueños para unos, umbral del infierno para otros.

Laura Dern, la musa de David Lynch, a quien el propio director definió una vez como una rubia white trash con un toque de Audrey Hepburn, se ciñó al poco ortodoxo calendario de filmación impuesto por Lynch, quien en muchas ocasiones, sin sonidista, asistente o iluminadores, realizaba con ella sesiones de filmación solitarias para exprimir, según sus propias palabras, el máximo jugo de su capacidad gestual y expresiva.

“El cine digital permite una libertad tal, que el único problema es escoger la mejor opción entre un montón de buenas secuencias”, afirmó David Lynch hace unos meses.

En opinión de Herbert von Hörr, El imperio echa por tierra los alegatos de cineastas tradicionales, protegidos por los grandes estudios, en relación a que el cine digital es un lenguaje diferente y que debe tomarse sólo para experimentar.

“Con una simple camarita que puede adquirirse por menos de tres mil dólares, Lynch logra un bello trabajo visual sustentado en una trama impecable, factores que ya quisieran ser alcanzados por cualquier director french poodle allegado a los estudios Dreamworks y que utilizan costosos formatos de 35 y hasta 60 milímetros”, afirmó el crítico alemán, en el reciente boletín virtual de la IFAA.

Se cuenta que después de la grabación, Lynch se encontró ante una montaña de pequeños casetes mini DV, que según las habladurías sumaban más de cinco mil. Más de un año de edición hizo que la película lograra la espesura de secuencias, flashbacks, inserts, planos y texturas que en opinión de los militantes de Dogma 95, convierten a El imperio en el Ulises joyceano del cine grabado en cinta.

El imperio de David Lynch se presenta hasta el 29 de julio en la Sala 1 de la Cineteca Nacional.

Conaculta

13 Comentarios

  1. La película es horrorosa, en la sala en la que estaba de un cine poco comercial (hayq ue decirlo) mas de la mitad se salieron, y es que este cine experimental no tiene guión, no tiene historia, la dirección de cámaras es horrenda, sales mareado después de chutarte 3 horas! de una película esquerosa.

  2. Esta pelicula, es una obra maestra. No entiendo como alguien se atreba a publicar un comentario como el anterior.
    Con esta obra David Lynch alcanza su pinaculo artistico, en una verdadera experienica visual y sonora sin presedentes. Es un lenguaje totalmente surrealista que cuesta digerir, pero que solo un superdotado como Lynch es capaz de plasmar en un film sin volverse loco, y que se pueda conectar una situacion con otra.
    Que maravilla! Si son susceptibles a lo onirico y complejo, mejor no la vean, pero si gustan de lo extravagante y totalmente prodigioso corran ya a verla. Es una joya.
    Ah por cierto el guion es tan bueno (complejo), que con una pobresa de analisis y razonamiento seguro te vas a quedar en el camino y saldras frustrado por no haber entendido nada; argumentando que el guion es pesimo y que no vale la pena.

  3. Perdon por usar este espacio para expresarme, pero lo encuentro necesario.
    Para mi. El cine de David Lynch es:
    Como un relampago.
    Es un misterioso milagro, capaz de agrietar con luz la noche.
    Para despues desaparecer, sin reveler sus secretos.
    No sabiendo, si pertenece a este mundo o fue una fisura en la pared que divide el milagro de lo ordinario.
    Permitiendonos dar una ojeada al sublime mundo de lo oculto.

  4. sin duda, muchos comentarios en pro y contra de esta magnifica cinta del maestro Lynch.
    claro que es pesada, cuando nos acostumbran a ver peliculas 100% narrativas, explicativas que resultan ser obviamente antipoeticas, donde sabemos cuando vendrá el final.
    claro que es incomoda porque nos pone a pensar, sentir, soñar, desear, detestar, oler, mirar más de lo que nos hacen otras peliculas (y más las que abundan en el cine comercial).
    yo puedo definir esta gran pelicula como una experiencia de vida que tuve la fortuna de vivirla hace unos meses en Guadalajara donde todos en la sala donde me encontraba -repleta, por cierto- , permanecimos en el asiento cada uno haciendo lo suyo, yo: viajar en el maravilloso mundo de Lynch.
    una gran escena donde me dejo más que claro el nivel tan complejo de sintesis poética y conceptual que logra Lynch: al final de la pelicula cuando la protagonista yace moribunda al lado de una vagabunda negra, con un encendedor le habla sobre la luz del mundo y sobre la muerte a esta mujer que en algun momento lució sofisticada en su mansión intocable y pulcra.
    lo único que me resta decir: Gracias David Lynch por ser una excepción.
    deseo que todos la disfruten!

  5. por favor que alguien me diga en que estaba pensando David Lynch porque la verdad me pase tres horas viendo una pelicula de la cual no entendi nada de nada.

  6. Sin duda las peliculas del maestro David Lynch o las odias o las amas ayer fui a ver la pelicula y claro que me parecio exelente como jugaba con las luces, los colores y los cambios de escena que te dejaban perplejo, te arrancan una sonrisa y al mismo tiempo una mueca de horror.

    Son de las peliculas que acabas fasinado pero con muchas dudas o en un silencio en tratar de entenderlas o filosofar con ella, la verdad esta excelente la recomiendo mucho para aquellas personas que les guste el cine poco comercial.

  7. que lo parió! me quedo con carretera perdida. es verdad que usamos el 5% de nuestra capacidad cerebral, pero la exteriorización demencial que hace Lynch pega duro a quien no está acostumbrado a pasar ciertos límites. debió ser prohibida para menores de 18, lo cual alerta de alguna manera a la gente simple de que el tema es jodido. por más intelectualoide que sea, se necesita ver mínimo tres veces. por ejemplo, ¿qué simbolizan los tres personajes con cabeza de burro?. eeeepa. aquellos que dicen maestro Lynch deberían ser más humilde y tirarle más pistas a los neófitos.

  8. -inconexa

    -sin unidad

    -pobre banda sonora… (será q no trabajo con A. Badalamenti.)

    -pobre fotografía… (todos los recursos parecían pensados para fílmico + que para video… algunas escenas parecen rodadas sin DF y no veo ninguna justificación narrativa, ni de cualquier otro tipo)

    -pobre montaje ( no se explotan todos los recursos de posproduccion que permite el video digital, las situaciones cambian predeciblemente… al principio funciona pero una vez establecido el código, es muy reiterativo y poco eficaz.)
    la película dura 3 hora podría durar 1 o 10 y podría estar editada de cualquier manera aleatoria.

    – el cine dentro del cine dentro del cine… Cuack! funciona como un chiste mal contado… hay una escena con un poco de tensión… pero … la cámara se corre para atrás y se observa una cámara filmando… =O

    – lo contrario a «El camino de los sueños» una película donde todas las ideas parecen estar vinculadas, personajes bien construidos, … misterio, enrarecimiento y 1000000 de sensaciones.
    en imperio todo es deliberadamente misterioso… por lo que no hay ningún misterio que me atrape.

    -hay algo que importe en Imperio?… la estética parece no importar, la historia tampoco, los personajes ni siquiera están construidos, los climas son interrumpidos… poco para pensar poco para disfrutar. Es una película snob. Una película para fanáticos que se codean entre ellos pero ninguno entiende se ríen sin sentido (como lo hace el publico de los pobres conejitos) y se engañan mientras resisten el sueño…. formulan teorías, se burlan de la gente que se va de la sala y bostezan a escondidas avergonzados.

    creo que en «El Camino de los sueños» Lynch engaño a la mayoría de los espectadores con mucha inteligencia en una película llena de ideas que de paso se burlaba de la industria y motivaba muchas reflexiones sobre las posibilidades del cine…
    en esta IMPERIO solo puede engañar a los fanáticos mas radicales… fascinados…. sin ningún poder de análisis ni critica. Una película pobre y Snob, para burlarse de sus fans.

  9. no coincido con Mario. este tipo nada tiene que ver con lo snob y no creo que tenga un fans club. no quiero pensar que mario sea médico forense, pero su análisis se parece a una autopsia perfectamente realizada, es decir, no captó nada más allá del cadáver. le recomiendo que la vea tres veces. el cine no puede existir sin magia. hoy es moneda corriente que los propios actores y directores expliquen hasta los trucos y dejan así al cine vacío de la posibilidad de maravillarnos. sólo coincido en que pudo haber hecho en menos tiempo la película, con lo cual la rama hubiera ganado en intensidad. un abrazo.

  10. El Imperio es mucho mas de lo que todos piensan, te recomiendo que veas nuevamente la película en un cuarto obscuro, en la pantalla mas grande en que puedas verla.

    La película no tiene diálogos, tiene instrucciones, una vez que miras los diálogos como instrucciones ya agarraste la película.

    Cuando entiendes que Lynch juega a ser Dios y pone a Nikki Grace a interpretar el papel de Jesucristo ya entendiste la película.

    Fijate muy bien en la herida al costado que le hacen con un desarmador, cuando ella justamente muere en su papel mas importante (el de Jesucristo), sin embargo no es mas que eso, una interpretación, entonces se levanta sin entender nada y cuando sale de los estudios emula la resurrección de Cristo a los 3 días.

  11. Lo que más me gusta de la estética de Lynch es que la mayoría de las escenas de misterio suceden a la luz del día. Eso me parece un gran reto. Casi en todas las películas de suspenso o terror las escenas son de noche. Crear una atmósfera de misterio y terror inminente a plena luz del día, me parece de un talento extraordinario. David Lynch, invitame un peyote!

  12. Es una maravilla de película, podría ser un ensayo visual ya que usa trozos de pequeños cortos (específicamente la parte de los conejos) para insertarlos a la película, son como notas que uno toma en un ensayo, citas y las inserta en el texto final, por eso todos la quieren meter en sus paradigmas de como debe ser una película y no encaja, existen los ensayos visuales, no se si algunos lo sepan. Estamos muy acostumbrados a lo convencional, en todos los aspectos de nuestra vida, hay que abrirnos más a nuevas experiencias en el cine que no se basen solo en la narrativa, que en una sala de cine se salgan casi todas las personas no significa que la cinta sea mala necesariamente, significa que todavía a las personas les cuesta trabajo lo no convencional, les perturba que les sacudan su mundo.

  13. Imposible resistirse al comentario. Siento un placer exquisito al estar escribiendo estas líneas. ¿Será porque de lo que voy a hablar a continuación sea algo realmente milagroso? Me refiero a esa cuchitril peliculucha de Lynch copete parado, que me produjo tanto nauseas como admiración, o, en palabras de Cioran: “un infierno milagroso”. ¡Ja! ¿Los predispuse? Cualquier epíteto es válido en un universo donde todo se juzga. Creemos que existimos pero en realidad eso es falso. Más de tres mil años de sabiduría indican que ante la absoluta eternidad somos absoluta nada. “El Imperio” (Inland Empire, 2006), la vi unos dos años después de su estreno. Cuando eso tenía 29 años, tenía un niño recién nacido y problemas en mi matrimonio. Aún a pesar del bochorno que significaba verla un fin de semana, la vi y la vi solo, con el mismo placer con el que se fuma un churro de mota a escondidas. ¿Qué fue lo que ví?, o mejor dicho ¿Qué fue lo que sentí? Sería válido decir que “vi” algo si se tratara de una obra gráfica, incluso es válido decir que “entendí” algo si se tratara de una obra de índole literaria. No “escuche” (solamente) tampoco, no olí ni deguste, pero el sabor de boca y la poca respiración que me dejó, me produjo el efecto de haberla respirado y saboreado.
    Fue una experiencia terrible y a la vez inquietante. Es lo más parecido a la vida que en una obra de arte he encontrado. Sí: el universo de Lynch es válido solamente dentro de su propio universo. Es un sistema entrópico de energía aislada como le dicen los que estudian termodinámica.
    Un universo tiene sus propias reglas. La película, al contrario de lo que han dicho otros, tiene una estructura solamente perceptible por las sensaciones que produce. No es de índole racional, si fuera así, el director hubiese hecho un documental explicando el significado de las cosas. A nadie debiera interesar que “quiso decir”. No quiso decir nada. Y en cuanto al misterio que crea, sería muy ingenuo suponer que pueda existir algo misterioso en la vida. El único secreto de los misterios es que no tienen nada que esconder.
    Hacer una crítica sana involucraría tomar términos del mundo de la cinematografía. Pero una cosa es la técnica y ciencia que estudia al séptimo arte, y otra, la expresión espiritual de un ser humano que ha experimentado lo que otros no.
    Esto que hago es demasiado. Alguien dijo por ahí que el gozo popular de una obra, la hace a ésta sospechosa en su calidad: lo sabemos, todo lo oscareable, apesta.
    Desde luego que hay gente a la que le gusta la pose. De esos está hecho el mundo. No nos debiera importar. Y es el caso de la obra de Lynch. Decir que el cubismo es respetable es como decir que estampar mi firma bajo de un mingitorio hace arte. Todo producto creativo tiene sus propias reglas. Éstas pueden ser para retrasados mentales o para no retrasados mentales. Uno no escoge a cuál de los dos pertenecer.
    Por mi parte quiero concluir señalando que asistir a una película de David Lynch, en especial el Imperio, donde se reúnen lo peor y lo mejor del director (y no precisamente uno u otro causan placer distinto), fue una experiencia maravillosa que…no sé si quisiera volver a tenerla…lo he pensado muchas veces…es probable que nunca la vuelva a ver, en homenaje al infierno milagroso que me produjo.
    Alejandro Martínez

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