En su edición de Julio, Chilango en la sección DFondo, presenta una investigación sobre la secreta vida sexual de los adolescentes capitalinos, y la burbuja que han creado para sus papás.

Niñas y niños que estudian primeros semestres de prepa en los mejores colegios y universidades particulares de la ciudad, confiesan han hecho “de todo”, pero que no se consideran lesbianas, ni transexuales: “sólo experimentamos…”, aclaran.

Tita Ortiz Tirado, terapeuta familiar, admite que el sexo entre adolescentes se ha convertido en una práctica frívola. No les importa si acaban de conocerse, tampoco las enfermedades. Los adolescentes sólo están rodeados de alcohol y mota y no les importan las consecuencias.

“Las pastillas las tomas como si fueran chochitos, no están conscientes del daño físico que esto le puede provocar, y para colmo, les vale!”, asegura Ortiz Tirado.

La precocidad de los adolescentes, no sólo en cuanto a sexualidad, sino a drogas y cigarros, son consecuencia del medio en el que se desenvuelven y las amistades que tienen.

¿Hablar sobre sexo abiertamente? “No tengo por qué contarles mi vida a mis papás – si sólo quiero divertirme”, asegura Michelle, estudiante con promedio de 9.4, que tiene todo lo que ella quiera: un Peugeot 206, ropa a la moda, permisos para salir y mil pesos a la semana.

Papis asustados.

Juan Villoro, Patricia Mercado, Andrés Röemer y Angélica Aragón, cada uno con hijos adolescentes explican a Chilango como superan con confianza y comunicación las diferencias con sus hijos.

Madres.- Las malas influencias, la visión de los chicos, la virginidad y el mito de la deshonra. Mejor échale una leída a esta investigación en la revista Chilango del mes de Julio.

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