La vida en un hilo es el nombre de la exposición de maquetas y títeres que se exhibe en el Teatro Isabela Corona como parte del X Festival Puro Teatro que se celebra del 6 al 11 de agosto. Los objetos que ahí se muestran sintetizan 33 años de trabajo artístico y académico de la compañía teatral Marionetas de la Esquina, cuyos intereses han abarcado desde el mensaje sociopolítico hasta los problemas que enfrentan los niños en la actualidad.

Lucio Espíndola, codirector de esta agrupación, que inició hace más de tres décadas en la provincia Argentina de Neuquén, en Argentina, tiene 71 años. Casi la mitad de su vida ha diseñado y amasado la pasta, cosido y armado cada uno de los títeres que protagonizan sus obras. En La vida en un hilo están colocados algunos de los muñecos que tomaron parte en momentos climáticos de su vida.

Uno de los títeres más viejos es el puma vestido de policía, hecho en Argentina en 1975 como parte de la primera obra que la compañía realizó en ese país. El montaje, que se tituló Éranse muchas veces, extraía personajes del fabulario sudamericano para contar una historia de dominación social. El puma, que en la historia pretendía erigirse como dueño del bosque, viste el atuendo que la policía argentina usaba en la época de la dictadura militar, como alegoría a la situación de brutalidad que se vivió en el país sudamericano.

Espíndola recuerda que durante las primeras obras la compañía se apoyó en la literatura infantil, empleó títeres con formas animales y recurrió a comportamientos comunes en la sociedad argentina de su tiempo. La llegada del artista a México, con algunas de sus marionetas en 1976, obedeció al recrudecimiento del autoritarismo en su país.

Varias etapas han configurado la historia de Marionetas de la Esquina y su contribución al área pedagógica y la difusión cultural en México. De su primer estreno en 1980, titulado Con sol, lluvia y viento, se exhibe la maqueta original de la escenografía, así como la del montaje El Jardín, y una más hecha en la técnica de cámara oscura.

Un conjunto de fotografías en la exposición permite al público conocer una parte de la historia del grupo durante sus 22 años de residencia en Cuernavaca. Durante la gestión de Mercedes Iturbe al frente del Instituto de Cultura del estado de Morelos, Espíndola y Lourdes Pérez Gay, codirectora de la compañía, colaboraron estrechamente en la ejecución de proyectos de teatro escolar de la entidad, así como en la realización de dos festivales de títeres y el diplomado El títere en la educación y la cultura, con el Instituto de Educación Básica del Estado y la Universidad Pedagógica Nacional.

En 1999 el grupo se mudó a la ciudad de México y comenzó una época creativa que aumentó su repertorio de obras considerablemente. Con la llegada de Amaranta Leyva como dramaturga de la compañía, se comenzaron a tratar hechos que afligen a los niños cotidianamente y que no figuran en la literatura teatral infantil.

Un ejemplo de esta nueva faceta fue la obra El cielo de los perros (2001), donde se narra el dolor de un niño tras la muerte de su mascota. Su búsqueda de consuelo lo transporta a siete cielos distintos hasta que encuentra a su perro. La marioneta de un lobo azul, que apareció en esa obra, se encuentra en la exposición.

A El cielo de los perros se suma Dibújame una vaca, obra estrenada en 2002 que aborda la separación de los padres. Este espectáculo, uno de los más exitosos de la compañía, ofreció el año pasado 12 funciones en el Kennedy Center de Nueva York y se presentó además en varias ciudades de los Estados Unidos.

El próximo 18 de agosto Marionetas de la Esquina estrenará Mía, su más reciente montaje en el Teatro Orientación. El drama escrito por Amaranta Leyva, aborda la violencia intrafamiliar, una de las situaciones más duras y presentes en la sociedad mexicana. La anécdota ocurre un día en el que el padre de la familia llega ebrio a su casa y la madre se resiste a ser golpeada de nuevo.

A la fecha, Marionetas de la Esquina suma 20 obras en su repertorio y más de 400 talleres impartidos a niños y a titiriteros profesionales en todo el país. Su exhibición, La vida en un hilo, permanecerá hasta el 11 de agosto en el vestíbulo del Teatro Isabela Corona, sito en Eje Central Lázaro Cárdenas 445, Unidad Tlatelolco, a un costado de la Plaza de las Tres Culturas.

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