Después de enterarnos por la radio sobre la detención de un hombre que llevaba escondido a un cachorro de tigrillo, Gente por la Defensa Animal, a través de su coordinadora de fauna silvestre contactó con la delegada de la zona metropolitana de la PROFEPA.

Según nos informó la funcionaria, hombre y cachorro están en manos del ministerio público. Al parecer el sospechoso tiene papeles que avalan la legal procedencia del ejemplar, en cuyo caso la autoridad, en esta caso la PROFEPA, no puede hacer absolutamente nada para decomizarlo. Resulta frustrante para esta organización y estamos seguros, también para funcionarios con vocación, tener las manos atadas ante casos como éste, o el del restaurante Jardín del Corregidor o el Restaurante Bar Aramy’s.

¿Hasta cuándo seguirán vigentes nuestras arcaicas leyes? ¿Quién será el visionario que decida de una vez por todas abordar con valor y ética el tema de la tenencia animal? Este país pide a gritos una ley de bienestar que contemple a TODOS los animales y que vele por su dignidad.

El pequeño tigrillo seguramente está destinado a vivir en manos de un ciudadano caprichoso que como muchos, se empeña en poseer animales silvestres como se tiene un auto o un stereo.

¿Quién de las autoridades está velando por el bien del animal? ¿Quién en el ministerio público -nos lo preguntamos con verdadera preocupación- está capacitado para cuidar del cachorro?

¿QUÉ HACE UN CACHORRO DE TIGRILLO EN EL MINISTERIO PÚBLICO?

¿Qué hace un ciudadano trasportando a un animal de esta naturaleza de forma a todas luces clandestina, oculto en una caja de cartón?

¿Creen ustedes que si el individio fuera un vendedor tendría como medio de trasporte una caja de cartón?
¿Será que su comprador tendrá los medios, o peor aún, el conocimiento para darle los cuidados y el espacio que requiere? No hay espacio que sea suficiente para un animal cautivo.

Y por lo pronto, las leyes mexicanas siguen años luz atrasadas, en el obscurantismo absoluto, intentando disfrazarse de leyes preocupadas por el bienestar animal, son en realidad documentos mercantilistas con la más pobre de las visiones: si el animal tiene papeles, el propietario (porque así se les denomina a los humanos y por lo tanto los animales son ¿objetos de propiedad? ¿esclavos? pues sí, los esclavos tienen dueños y así es como les llama a los humanos en su relación con los animales) el propietario pues, puede hacer con el animal lo que quiera: desde tenerlos en jaulas miserables en jardines de hoteles hasta coleccionarlos en la azotea de su casa.

La ilegalidad o legalidad de un animal no es garantía o sinónimo de bienestar. Y la postura oficial de México ante estos temas es una ofensa a La Declaración Universal de los Derechos de los Animales de la ONU y a las solicitudes de cada vez más ciudadanos que se han manifestado en contra de la tenencia de animales silvestres como mascotas.

Por cierto, en México el Ocelote o Tigrillo (Leopardus pardalis) está «protegido por la ley». Es considerado en PELIGRO DE EXTINCIÓN (la categoría más restrictiva que existe para comerciar con una especie) por la Norma oficial mexicana NOM Ecol 059.
En teoría este animal no puede venderse o comprarse a menos que provenga
de un criadero.

Lo extraño es que el sujeto detenido se comportaba más como traficante ilegal que como un criadero establecido. Y si se trata de un criador, nuevamente, qué leyes tenemos en México, que permiten que un tipo que mete a animales en cajas de cartón sea considerado un sujeto dentro de la ley.

Estaremos al pendiente del desenlace del caso.

Gente por la Defensa Animal

Desde Muyanimal.com

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