Tamayo reinterpretado en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo

Doce años después de su última retrospectiva, instalada entonces en el Centro Cultural Televisa, la obra pictórica de Rufino Tamayo vuelve a reunirse en la ciudad de México. Se trata de la exposición Tamayo reinterpretado, que ofrece un conjunto de 90 obras realizadas por el creador oaxaqueño a lo largo de 70 años y que abrirá sus puertas al público a partir del 26 de octubre en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo.

Del total de obras, 42 pertenecen a coleccionistas privados y museos de Estados Unidos, y otras a República Dominicana, Japón, Francia, Bélgica y Noruega. A decir de Juan Carlos Pereda, curador de la exposición, son nueve las obras en el extranjero que no están incluidas en la muestra, debido a su fragilidad o a compromisos de préstamo adquiridos con anterioridad por los recintos que las resguardan.

Es una retrospectiva amplia. La selección de obra hace énfasis en las pinturas elaboradas en las décadas de 1940 y 1950, época en que el pintor se convirtió en uno de los artistas más sobresalientes del siglo XX.

El guión museográfico divide la obra del oaxaqueño en 13 grupos, según su relación con la historia del arte mexicano y un orden cronológico. Se pueden apreciar en la muestra desde las obras tempranas del autor, marcadas por elementos de la cultura prehispánica, hasta los cuadros posteriores a la Segunda Guerra Mundial, con claras referencias a Matisse y al pintor expresionista Francis Bacon.

En tres salas del museo se distribuye la pintura de Tamayo según una lectura que distingue sus temas y estilos: Primeros experimentos, Naturalezas muertas, Imágenes de México, Imágenes de mujeres, Cuadros de género, Surge un estilo distintivo, Metáforas de la naturaleza humana, Alegorías de la guerra, Reconciliación y renovación, El gozo de vivir, Reflexiones sobre el cosmos, Abstracciones y Reflexiones sobre el ocaso.

Autorretrato y Desnudo en gris, ambas pinturas de 1931, pertenecen a la Galería Ramis Barquet de Nueva York y figuran como joyas poco vistas en México. Las obras comparten el espacio con otras ampliamente difundidas como Venus fotogénica (1934), en la que Tamayo sintetizó influencias de Matisse y Picasso, y otras pinturas prácticamente nunca vistas en territorio nacional, como Niña en el balcón (1938), perteneciente a un coleccionista de Los Angeles, California.

El recorrido permite al visitante distinguir todas las corrientes pictóricas que encontraron salida en el tamiz de Tamayo, explica el curador de la exposición. Si en La silla azul (1931) pueden ubicarse elementos del surrealismo, por ejemplo, en Familia (1926), exótico retrato de personas con rasgos indígenas, puede señalarse la influencia de Gauguin.

No escapan a la retrospectiva los cuadros con escenas de circo y retratos de niños, característicos de su periodo matrimonial con la pintora María Izquierdo, ni sus clásicas sandías inscritas en el expresionismo abstracto

Si bien el pintor fue considerado siempre un artista apolítico, alejado de la Escuela Mexicana de Pintura, y criticado por los tres grandes muralistas por su falta de compromiso, la exposición permite ubicar algunas de sus preocupaciones por el hombre contemporáneo.

Entre 1940 y 1959, Tamayo reinterpretó la experiencia humana y abordó emociones como amor, odio, alegría, desesperación, reconciliación y miedo. Dos perros (1941) y El atormentado (1949), cuadro del acervo del Museo de Nagoya de Japón, son ejemplos de sus reflexiones ante la Segunda Guerra Mundial y metáforas de la bestialidad alcanzada por el hombre.

Hasta las últimas dos semanas de su vida, Rufino Tamayo pintó y no cesó de crear propuestas iconográficas. Hombre con flor, el último cuadro que pintó en 1989, cierra esta muestra que está acompañada por un extenso catálogo ilustrado a color con los comentarios de los curadores Diana C. du Pont y Juan Carlos Pereda, además de especialistas en historia del arte.

Tamayo reinterpretado es una retrospectiva organizada por el Santa Barbara Museum of Art de California y el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, que pretende hacer una lectura contemporánea a la obra del artista.

La exposición se presentó primero en el Santa Barbara Museum of Art, entre febrero y mayo de este año, y posteriormente en el Miami Art Museum, de Florida, de julio a septiembre. Tales exhibiciones la convirtieron en la más importante del artista en los últimos 30 años. Su presentación en la ciudad de México es posible con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes, la Fundación BBVA Bancomer y la Fundación Olga y Rufino Tamayo.

Esta exposición se inaugura el jueves 25 de octubre en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo.

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