La Séptima Feria de las Calacas en el CENART

El programa Alas y Raíces a los Niños del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes auspicia la celebración del Día de Muertos en el Centro Nacional de las Artes. La Séptima Feria de las Calacas, así se llama el programa, se realiza en el recinto del 28 de octubre al 2 de noviembre, con una exposición y venta de artesanías, como calaveras de cartón, azúcar, barro, papel, cerámica y otros materiales relacionados con las ofrendas (calabaza en tacha, dulces de alfeñique, papel picado y reciclado), y reúne artesanos de la ciudad y del Estado de México.

Entre los artesanos presentas en la Feria se pueden encontrar personas como María Martínez que se dedica desde hace años a la elaboración de calaveras vestidas, que este año integran una serie que considera una estampa de México, pues las vistió a la usanza yucateca, veracruzana, michoacana, vendedoras del Xochimilco antiguo y catrinas, entre otras.

Por su parte, Norma Garduño es ceramista, pero también trabaja el papel y la tela y propone calacas movibles elaboradas con fibras naturales y barro. La forma de hacerlo es, primero, moler flores, se pone a secar la pasta, se mezcla con papel viejo y le añado grenetina; con esto elaboro cuadernos, separadores y tarjetas con motivo del Día de Muertos.

Panaderos de oficio, los señores Zamudio dieron cátedra de cómo elaborar un buen producto a precios asequibles. “Primero es la simbra, luego es el pan y tercero es el adorno. En una mesa de trabajo desbaratamos la levadura hasta que quede hecha polvo. En otro trasto diluímos azúcar en media taza de agua. Agregamos la levadura en la harina con cuatro cucharadas de azúcar y revolvemos enérgicamente. El resultado es una pasta ligera, suave y tersa, y una vez que se consigue se deja reposar, hasta que en su superficie se forman burbujas.

En el vestíbulo de la Escuela Nacional de Música del Centro Nacional de las Artes se montó una ofrenda dedicada a Cri-Crí, que se compone de agua, sal, rajas de ocote, copal y un camino de pétalos que sirve para guiar al difunto del camposanto a la ofrenda. La flor amarilla del cempasúchil deshojada (efemérides de la muerte) es el camino del color y olor que traza las rutas a las etéreas ánimas. También se encuentra un petate, un perrito izcuintle de juguete, pan, cañas, mole, chocolate de agua, calaveras de azúcar, licor, una cruz grande de ceniza, papel picado y la imagen del recordado Fancisco Gabilondo Soler Cri Crí.

En los días que vienen, la Séptima Feria de las Calacas, organizada por Alas y Raíces a los Niños del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, ofrecerá talleres de calaveras bailadoras, alfeñiques (figuras hechas con una masa de azúcar glass, clara de huevo, miel, vainilla, maicena, colorantes vegetales y pincel fino), zapateado jarocho y baile guerrerense. También espectáculos como Un paseo con los muertos, Jugando con la lotería de la Catrina, Réquiem por un Payacho, Calaveras en la Huasteca y ofrendas, además de la dedicada a Cri Crí, a Diego y Frida.

Conaculta

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