Escrita y dirigida por Héctor Mendoza, Sursum corda construye una envolvente historia sobre la polémica y misteriosa naturaleza de los milagros, su explicación y postura frente a lo inexplicable.

La obra se presenta en el teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque, con las actuaciones de Dora Cordero, Laura Padilla, Georgina Rábago, Fernando Escalona, Roberto Soto y Francisco Cardoso.

Contextualizada en el México caudillista, Mariana (Georgina Rábago) –actriz desempleada y recién llegada de París–, llama la atención de la gente con un tambor para recitar los poemas de Santa Teresa de Ávila. La tranquilidad de la ciudad se ve irrumpida con el regreso de esta joven mujer que, sin explicación alguna, logra que sucedan fenómenos sorprendentes que llevarán a cuestionarse hechos visibles y palpables. En el transcurso de la puesta se plantea que los milagros tienen un tiempo específico y único para realizarse, además de la responsabilidad de quien los ejecuta.

Acompañada de un guardaespaldas llamado Téofano Neri (Fernando Escalona) Mariana, sin proponérselo, logra actos extraordinarios y curaciones espirituales sorprendentes. Sursum corda (arriba los corazones en latín), se adentra en territorios reflexivos que apelan a las acciones subjetivas y no racionales como el dogma.

Con música original de Rodrigo Mendoza, la puesta en escena desarrolla una temática controversial, en tiempos en que se cuestionan y juzgan las convicciones propias y las posturas ideológicas, las diversas explicaciones que dan cuenta creyentes y ateos. Mariana es una “elegida”, percibe lo que otros no ven. Considera que “a Dios no se le piensa porque no debe ser un concepto, sencillamente está o no”.

En esta obra Mendoza plantea que “cada cual ve lo que quiere ver” y lo explica según sus posibilidades y marcos de referencia, para unos solo existe lo que vemos, mientras que para otros hay algo más allá que se escapa de la mirada.

Es así como la “mujer milagrosa” explica el poema Dichoso el corazón enamorado, de Santa Teresa de Ávila, en el cual piensa que hay dos tipos de amor: el primero, bastante idealizado pero a la larga muy insatisfactorio, y otro, que va más allá de lo preconcebido.

El vestuario de María y Tolita Figueroa se caracteriza por la fusión de los patrones estéticos de los años veinte mexicanos y algunos toques contemporáneos.

La escenografía, a cargo de Alejandro Luna, es una plataforma negro brilloso, donde los seis actores despliegan sentimientos y palabras que envuelven todo el foro.

Sursum corda se presenta en el teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque los jueves y viernes a las 20h00, sábados 19h00 y domingos 18h00, y finaliza temporada el 9 de diciembre.

Conaculta

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