La industria fotográfica comenzó a utilizar la película de nitrocelulosa, en la que un éster de celulosa es tratado con ácido nítrico para producir nitrato de celulosa, a partir de 1887 y hasta la década de 1950, cuando comenzó a sustituirse por la llamada película de seguridad.

Esta última, elaborada a partir de celulosa tratada con ácido acético y plastificantes, producen acetato de celulosa, un material que no es susceptible de sufrir una combustión espontánea y que arde con dificultad, además de que su tiempo de vida es más prolongado.

¿Cómo diferenciarlos? Regularmente cualquier negativo hecho antes de 1950 es de nitrocelulosa, pero también, cuando presentan una tonalidad ambarina, cuando al revisar los márgenes de la placa se hallará la leyenda nitrate-film, cuando la cinta se enrolla con mayor rapidez o, por ejemplo, cuando despide un olor acre.

Estas son algunas de las recomendaciones que brinda Juan Carlos Valdés Marín en el manual ¿Cómo cuidar mis negativos fotográficos?, el primer volumen de los Cuadernos del Sistema Nacional de Fototecas.

Para limpiar los negativos, Valdés Marín recomienda hacerlo sobre un soporte auxiliar de cartón rígido o una base de acrílico, usando guantes blancos de algodón para la manipulación de las piezas y nunca sobre vidrio o alguna superficie abrasiva.

Luego, con una brocha de pelo fino y suave se retiran todas las partículas de polvo del centro hacia los márgenes del negativo. Acto seguido, recomienda el actual titular del Sistema Nacional de Fototecas, con algodón de uso clínico con una solución de alcohol etílico y agua destilada o alguna solución limpiadora comercial, se limpia en una sola dirección.

Este procedimiento sirve tanto para los negativos de plata gelatina sobre vidrio, conocidos como placa seca, como en los de nitrocelulosa que no presenten degradación del soporte así como en los de película de seguridad.

Una vez limpios los negativos fotográficos deben conservarse en guardas de características neutras y mantenerse en un ambiente idóneo para su resguardo con temperaturas de entre 18 y 22 grados centígrados, y una humedad relativa entre 48 y 52 por ciento.

Consejos sobre cómo eliminar los hongos de los negativos, dónde y en qué guardarlos, qué partes constituyen un negativo, cómo calificar y determinar los deterioros que sufren, y algunas recomendaciones sobre el control de la humedad relativa, de la temperatura, la calidad y pureza del aire, entre otras más, se encuentran en este trabajo.

Hasta la fecha se han publicado nueve tomos de los Cuadernos del Sistema Nacional de Fototecas, el último de ellos titulado Desvanecimientos y presencias. Recuperación de negativos de María Antonieta Roldán Arellano con sugerencias para cuidar fotografías en blanco y negro y color, glosarios de términos empleados en la conservación fotográfica, principios básicos y glosarios de la fotografía digital, entre otras.

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