Los países se compromenten a fortalecer la segunda fase del Protocolo de Kyoto para 2009

Las reuniones de Bali sobre cambio climático superaron la crisis. El acuerdo final incluyó el compromiso de fortalecer la segunda fase del Protocolo de Kyoto a partir de 2009. Sin embargo, no incluye las metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, advirtió Greenpeace.

En un hecho sin precedentes, los países participantes forzaron a Estados Unidos a abandonar su intención de llevar al fracaso la conferencia y sometieron su política ambiental a una abierta crítica en el pleno de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

La delegación de EU, sin embargo, logró que el Mandato de Bali excluyera el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para detener el cambio climático. Las acciones concretas sólo se integraron como pie de nota en el texto final, con lo cual los países firmantes pueden ignorarlas.

«Inescrupulosamente, la administración de George W. Bush inhabilitó las acciones concretas que se requieren para detener el cambio climático, como lo demuestran los datos científicos. Ellos han relegado la ciencia a un mero pie de nota», dijo Gerd Leipold, director ejecutivo de Greenpeace Internacional.

«La administracion Bush fue humillada y avergonzada por el firme compromiso y determinanción de países como China, India, Brasil y Sudáfrica, que vinieron a Bali con propuestas concretas y globales para prevenir el cambio climático. Lo que recibieron a cambio fue la sucia estrategia de Bush de desafiar todos los temas de mayor trascendencia para millones de personas que ya sufren los impactos del cambio climatico», dijo Gustavo Ampugnani, director de campañas de Greenpeace México.

Greenpeace mantiene su confianza en que la presión pública mundial obligará a los gobiernos a llegar a acuerdos, en los próximos dos años, para disminuir progresivamente la emisión de gases de efecto invernadero, como lo indica el Cuarto Informe del Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Como ejemplo de voluntad política, Alemania anunció en el marco de la cumbre que recortará 40 por ciento sus emisiones para el año 2020.

«Los gobiernos deben deslindarse de la agenda del presidente Bush. Los países industrializados deben establecer ahora metas ambiciosas de reducción, con base en niveles nacionales e internacionales, y confiando en que para 2008 una nueva administración se hará cargo de la Casa Blanca», señaló Leipold.

El acuerdo final en Bali incluye los siguientes compromisos: consolidar la segunda fase del Protocolo de Kyoto para 2009, definir el proceso para financiar y llevar tecnologías limpias a los países en desarrollo, y establecer un fondo de ayuda para víctimas del cambio climático.

Por primera vez, la Convención Marco tomará en cuenta el problema de la deforestación, como la causa que provoca 20 por ciento de las emisiones globales.

Greenpeace reconoce los primeros pasos para combatir la deforestación de selvas y bosques, y reducir las emisiones ocasionadas por ésta. Sin embargo, advierte que el problema es muy grave: cada dos segundos desaparece en el mundo un área de bosque equivalente a una cancha de futbol.

«Los gobiernos pudieron haber hecho más para reflejar esta urgencia. Aún hay mucho por hacer para revertir la deforestación de manera efectiva», señaló Ampugnani.

En Bali también se acordó concretar la ayuda para que las naciones más vulnerables frente al cambio climático adopten acciones que mitiguen sus efectos y les permitan adaptarse a las variaciones climáticas.

Respecto de la transferencia de tecnologías limpias y recursos financieros hacia los países más vulnerables, Greenpeace considera que se requieren miles de millones de dólares para lograr una verdadera revolución energética, la cual recurra a fuentes renovables de energía y las utilice de manera eficiente.

Es necesaria la revolución energética si queremos detener el sufrimiento de las víctimas del cambio climático y modificar el desarrollo que depende de la energía sucia y contaminante, concluyó Greenpeace.

Comunicado Greenpeace México

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