Hannibal Lecter, personaje de la película El silencio de los inocentes, fue diseccionado por Roberto Ransom en el libro Regiones de desemejanza, en el que concluye que el célebre psicópata “ocupa, en la cultura e imaginación populares del mundo occidental u occidentalizado de fin del siglo XX, un lugar parecido a Drácula en la época victoriana; habría que agregar que con todo y ser Drácula creación victoriana, sigue vigente como símbolo del mal. Es difícil saber qué peso tendrá Lecter en la cultura popular de fines del siglo XXI”.

Ransom explica que su interés por el personaje surgió en la primera mitad de los años noventa, cuando se preguntaba por qué la película, basada en la novela El silencio de los corderos, de Thomas Harris, logró aterrar a la gran mayoría de sus amigos y parientes, independientemente de la gran cantidad de factores que los distinguían, como la religiosidad. De ahí que se diera a la tarea de ensayar la respuesta desde diversas disciplinas: espiritualidad y religión, dramaturgia y diversas tradiciones actorales, ciencias biológicas, sicología y ciencias del comportamiento, entre otras.

En su ensayo, Roberto Ransom equipara el comportamiento de Hannibal y el leopardo. Se refiere a la inteligencia de ambos. Comparten la soledad. La manera de apropiarse de sus víctimas y el lenguaje que utilizan son similares. Afirma que El silencio de los inocentes explota el temor que el hombre, perteneciente a las sociedades industriales contemporáneas, siente ante el desequilibrio que ha desatado en el mundo.

Dice que la visión tan negra que se tiene del mundo es fruto del apogeo de la cultura del crimen, “que es otra manera de hablar de cierta estética y ética televisiva con su insistencia patológica en el realismo; en parte es una reacción sensata y realista, hasta sana, ante nuestra realidad; en parte es también cierta capacidad de hipocresía y gusto por el juego de azar…”

El autor de Regiones de desemejanza se apoyó en conceptos de George Steiner, Giovanni Sartori, Harold Bloom, Georges Bernanos, Jean-Clarence Lambert, en las obras de filósofos griegos y en los libros del Antiguo Testamento, porque según él, escribió el ensayo con una mezcla de vivencias, lecturas, pláticas con amigos, parientes y, sobre todo, con su esposa. “Descubrí que quizá la afinidad con Lecter es que yo también soy un desconfiado. Pero Dios cuenta con todo, hasta con nosotros, y ésa es la tarea. En El silencio de los inocentes falta la caridad, como también falta la cruz”.

Roberto Ransom es profesor, narrador y ensayista. Obtuvo el Premio Chihuahua 2005 en literatura. Fue creador artístico del Sistema Nacional de Creadores de Arte en 2003, y ha publicado: Joao y el oso Antártica, (novela corta infantil), Los días sin Bárbara, Te guardaré la espalda, y Desaparecidos, animales y artistas. Algunas de estas obras fueron coeditadas con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Regiones de desemejanza forma parte del Fondo editorial Tierra Adentro.

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