Inicia Festival Fayuca 2008

El Teatro Helénico inauguró el Festival Fayuca 2008, con la obra Romeo y Julieta, la tragedia emblemática de la obra shakespeariana, interpretada en la primera de sus dos funciones por la agrupación rusa Luna Theatre.

Alejada de los parlamentos originales y con un trazo escénico ajeno a las convenciones del teatro clásico, la obra fue la primera sorpresa de una serie de siete que tendrán lugar en el foro de San Angel Inn.

Inspirada en los personajes y la idea del clásico isabelino, la compañía rusa decantó sobre el escenario una combinación de técnicas teatrales cuyo recorrido abarcó desde el teatro-danza hasta el Stand up comedy, pasando por el performance.

Sin ningún tipo de subtitulaje, la obra se desarrolló en la lengua natal de sus intérpretes, quienes apoyados en un vasto lenguaje del cuerpo comunicaron una versión reelaborada sobre el amor imposible y su lado oscuro. Líneas en las que Shakespeare jamás pensó fueron llevadas a escena por seis actores con deslices cómicos y sarcásticos, que no dejaron indiferentes a los asistentes de la sala.

En una escena, Romeo suplica por el amor de Julieta, asume el humillante papel de un perro a cuatro patas y llora por ella. En otra, Paris, el galante prometido de la protagonista, pisa por accidente el excremento de un canino justo antes de presentarse en la casa de sus suegros. Como ocurriese en un mundo paralelo donde toda literatura conocida está alterada, Julieta no responde a los embelesos del amor.

El montaje, que fue premiado como mejor espectáculo en el 18 Festival de Teatro Experimental de El Cairo, Egipto, mantuvo en todo momento la atención del público, no obstante las distancias marcadas por el lenguaje. El trabajo coreográfico de sus actores colaboró en buena medida a salvar cualquier abismo ante la cuarta pared y dejó constancia de la disciplina de los seis integrantes.

La interpretación de Julieta, grácil como un cisne y tierna como una niña, tuvo tras de sí el trabajo de un actor que no necesitó de amaneramientos para delinear la fragilidad de la protagonista. Romeo fue, por su parte, la encarnación de un huracán emocional interno que dejó salir la frustración, el desencanto y la ansiedad con la misma fuerza que hace un adolescente.

La puesta conservó el dramatismo propio de una tragedia y enfatizó las situaciones tristes lo mismo con música de Bach y baladas de los años cincuenta que con tangos argentinos.

Para dejar en claro lo devastador que puede ser el amor, los actores de Luna Theatre ejecutan coreografías que expresan, como un epílogo, el duelo interno del hombre ante un amor destinado al imposible. Nada más conmovedor y triste que observar a un grupo de hombres solos, con una flor en la mano, mojándose bajo la lluvia.

Conaculta

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