Dos mojigangas que representan a Judas dan la bienvenida a la muestra Diego el grande, que fué inaugurada en el Polyfórum Cultural Siqueiros. La exhibición fue creada originalmente para el Museo Muros, de Cuernavaca, Morelos, como parte de las actividades realizadas el año pasado por el cincuentenario del fallecimiento de uno de los más grandes muralistas mexicanos: Diego Rivera (1886-1957).

Diego el grande consta de nueve salas: “Mis grandes pintores”, “Diego cubista”, “Diego el ingeniero”, “Diego el mexicano”, “Diego el coleccionista”, “Mi estudio”, “Diego y la técnica del mosaico”, “El agua, el origen de la vida” y “Diego el muralista”. Cada una contiene materiales para que niños y adultos interactúen con los cuadros e instalaciones.
Márgara Laborde, historiadora y curadora, comentó que el objetivo de la muestra es recrear algunas de las obras de Rivera y los lugares donde vivió para acercar a los visitantes al mundo artístico del muralista. «El nombre de la exhibición se debe a la grandeza de Rivera: por su enorme estatura, como artista e investigador, y por sus ideas que supo plasmar magistralmente en muros».

La primera sala exhibe una serie de caricaturas que representan al pintor guanajuatense en sus facetas de coleccionista, maestro, mexicano, viajero, “sapo- rana”, revolucionario, ecologista, etcétera, complementada por cinco carpetas con fotografías de obras de Paul Cezanne, Paolo Uccello, Renoir, Robert Delanauy y José María Velasco. Adjuntas a las carpetas se encuentran las obras de Diego Rivera, en las que se aprecia, de acuerdo con Márgara Laborde, la influencia que recibió de estos artistas.

Los visitantes pueden tocar las obras y jugar con los objetos creados ex profeso: changos de tela, cubos, títeres y maquinaria. Representar algunos de los personajes que aparecen en los murales del Palacio de Cortés en Cuernavaca, o subir a un andamio para iluminar con crayolas un mural de papel.

Dos salas están provistas de murales a escala: El hombre y la máquina, creado en el Instituto de Arte de Detroit en 1932, y El agua, el origen de la vida, que Rivera pintó en el cárcamo del Río Lerma.

Las cédulas contienen información sobre la biografía del pintor. Se cuenta también con la recreación del estudio que tuvo Rivera en San Ángel. La última sala, dedicada a Frida Kahlo, muestra la reproducciòn de cuadros, objetos, flores y artículos de los hogares que habitaron Diego Rivera y Frida.

Diego el grande se exhibe en el primer piso del Polyfórum Cultural Siqueiros, Insurgentes Sur 701, Colonia Nápoles. La exhibición concluirá el 25 de abril en la ciudad de México.

La entrada es libre.

Conaculta

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