
Rafael Rosales “Rafa” como todos le llamamos en el medio de danza, es uno de los grandes intérpretes creativos de la danza mexicana en los últimos 20 años. Ha trabajado con casi todos los coreógrafos de México además de tener una brillante carrera internacional. Gracias a la desfachatez” para pararse en el foro, estuvo junto a Raúl Flores Canelo como primer bailarín durante toda su estancia en Ballet Independiente.
La sala Carlos Chávez del CCU esta llena de estrellas masculinas de la danza, Rafael era uno de los más esperados. En su pieza para solo “Caricias”, construye un rito atemporal en el cual, la energía corporal viaja nos transporta al pasado estando en el presente. Rompe esquemas en cuanto a lenguaje dancístico y composición coreográfica se refiere. La academia, no es una regla en el caso de las piezas de Rafael Rosales, en este aso, presentó una creación tan acertada en lenguaje, libre en su comunicación con el espectador, clara en su desarrollo dejándonos reflexionando acerca del tiempo. La madurez artística de la propuesta, hizo aun mas profunda nuestra experiencia como espectador. En conclusión esta obra es contundente y llena de belleza espiritual.
El creador acudió a recursos que pueden ser peligrosamente rebuscados, tales como: la catarsis expresada en un grito o la poderosa mirada hacia el espectador, una risa. En este caso, Rafael los hizo parte pero no apoyo a su interpretación física. Los trazos de la obra son claros, el uso del Ballet o de Contemporáneo es irrelevante en esta puesta. De tal forma que el lenguaje generado por el autor en “Caricias” nos remite a culturas antiguas con sus ritos sagrados. De este lenguaje, lo más simple como levantar un dedo, se transforma en acciones llenas de significado y armonía. Esto da como resultado imágenes titánicas del intérprete en escena. Cabe mencionar el uso del rostro o “Mascara Teatral” en esta pieza; normalmente los bailarines no usamos la mascara para bailar. Rafael Rosales acude a la gestualidad del rostro siendo tan virtuoso como con el del cuerpo. Existe una conexión orgánica entre ambas partes.

Un vestuario blanco que indica honestidad al estar en el escenario, con una música original de corte ceremonial; apoya esta obra que propone libertad espiritual generando una fuerza vital que no tiene límites, rebasando el escenario dejando en el espectador muchas sensaciones acerca de la vida. La vida en el instante mismo de que se esta conciente de ella “el aquí y el ahora”.
Con una magistral iluminación de Manuel Hiram, “Rafa” transforma un simple espacio en un lugar lleno de significado, un lugar real en este mundo donde el dolor y la alegría convergen, para mostrar un ser humano sin preguntas, un ente dispuesto a vivir plenamente a pesar de todo.
“Caricias” fue un solo como siempre, perfectamente ejecutado, fresco, redondo, fuerte, lleno de movimientos aéreos, pero con los pies en la tierra, para verse nuevamente continuando la reflexión. Trasciende a la danza misma en su conceptualización más simple. Lo sitúa en el escenario en un contexto donde muchas veces no existe una clasificación artística, pero si una clara e importante comunicación del performer con el espectador. En ese momento dejan de pesar las historias contadas, importan las sensaciones olvidadas en nuestra energía interior hace mucho tiempo, cuando aun no nacíamos.
No es de extrañarse que Rafa tenga aciertos como este; él es, sin duda alguna, uno de los mejores bailarines que ha dado nuestro país.
Desde Tamaulipas, mis felicitraciones para Rafa.