De acuerdo con la propuesta del artista, las diferentes piezas metálicas (cubos, pirámides, torres, columnas, etc.) son «un vocabulario para la ciudad», pues cada una de ellas funciona como una palabra que puede articularse con otras para construir los diversos espacios de una urbe imaginaria. Así, los niños que visiten la exposición podrán inventar una ciudad cada día, y visualizar las plazas, monumentos, barrios, vías de comunicación, zonas industriales, edificios y espacios abiertos que la conforman.

Bajo la luna II posee un gran potencial educativo y recreativo, pues busca que los niños conozcan, a través de su imaginación y creatividad, no sólo la ciudad que habitan, sino la noción misma de ciudad en diferentes tiempos y espacios. Las dinámicas ideadas para interactuar con la pieza incluyen construir, por ejemplo, una ciudad medieval, una ciudad contemporánea, una ciudad con características geográficas específicas (como ríos y montañas), o bien, definir un nuevo concepto de lo monumental y decidir dónde radica el poder dentro de las ciudades del siglo XXI. Entre otras cosas, los niños se familiarizarán con la idea de que el aspecto físico de las ciudades está determinado por las prácticas sociales y rasgos culturales de sus habitantes.

El Museo de la Ciudad de México se encuentra ubicado en Pino Suárez 30, Centro Histórico.

Secretaría de Cultura de la Ciudad de México

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