Retrospectiva Yasujiro Ozu



Una selección de once películas clásicas producidas entre 1929 y 1961, integran la Retrospectiva Yasujiro Ozu, organizada por la Cineteca Nacional y la Fundación Japón en México. Se presentará del 2 al 14 de septiembre en la Cineteca. Cuatro de los largometrajes de la etapa silente del cineasta serán musicalizados en vivo por la pianista Deborah Silberer.

La carrera de Ozu cubre una parte fundamental de la historia del cine japonés. Cuando debuta en 1927, se iniciaba el renacimiento del cine mudo, luego de la reconstrucción de las salas y los estudios destruidos por el gran terremoto de 1923.

Lo que muchas veces se ha reprochado a Ozu, y que seguramente fue motivo tanto de su desconocimiento como de su posterior revaloración, es su prudencia, su inmovilidad, su aparente conformismo. Prudencia técnica que lo lleva, por ejemplo, a trabajar casi toda su vida para la misma compañía, la Shochiku; a realizar su primer filme sonoro hasta 1936, siete años después de su aparición; o a utilizar el color apenas en 1958 y la pantalla ancha sólo al final de su carrera.

Ozu necesitaba también la seguridad que le podía dar un equipo de técnicos y actores que conociera bien. Hideo Shigehara fue su director de fotografía en 31 filmes; Chishu Ryu actuó en casi la totalidad de sus películas y tuvo 23 papeles importantes.

Por ese aparente conformismo, Ozu fue tildado de reaccionario, pero su estabilidad era necesaria para la expansión de su talento, más cuando no buscaba inventar nuevas fórmulas, ni diversificar su estilo ni su temática. Al contrario: su evolución fue en el sentido de eliminar todo lo superfluo y lo accesorio, utilizando cada vez más los planos largos y la cámara fija, llevando incluso las tramas a su mínima expresión.

Según escribe Hubert Niogret en la revista Positif (febrero de 1978), “Ozu aprehende las cosas de una manera diferente y nos las trasmite siguiendo un sistema lógico que le es original y propio. Puede ser discutido como fin, pero no se puede negar su coherencia. Es esa coherencia la que hace que sus filmes resistan al tiempo, y puede fascinarnos hoy, haciendo aparecer a través de las emociones sensibles, las sonrisas o la mirada velada de uno de sus personajes, la mano de un gran organizador del espacio y la luz, que domina con maestría la puesta en escena.”

En cuanto a su manera de dirigir, Chishu Ryu explicaba que “Ozu tenía el filme entero en su cabeza antes de llegar al lugar de rodaje. Lo único que teníamos que hacer nosotros era seguir sus instrucciones.”

Los estudiosos de Ozu coinciden que estaba muy influenciado por el cine extranjero, particularmente el estadunidense: Howard Hawks, Josef von Sternberg, Buster Keaton, Charles Chaplin y, sobre todo, Ernst Lubitsch. Entre 1927 y 1963, Yasujiro Ozu dirigió 53 filmes, de los cuales más de la mitad son silentes. La retrospectiva que presenta la Cineteca Nacional reúne once títulos, repartidos a lo largo de toda su carrera.

Cineteca Nacional

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