Para denunciar la política federal que está privilegiando la construcción de desarrollos turísticos a costa de los ecosistemas, Greenpeace colocó en el edificio de la Secretaría de Turismo (Sectur) una manta con la leyenda: ¡No al turismo depredador!

A dos días de la celebración del Día Internacional de Turismo (el 27 de septiembre), activistas de la organización le exigieron al secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo, que redirija las políticas en materia de turismo, para evitar que la destrucción de los ecosistemas en México (1).

“El marco jurídico-institucional vigente que rige tanto a la Sectur como al sector turístico de México está orientado a la creación de desarrollos sin planeación, con metas a corto plazo y establecidas sólo para atraer la inversión extranjera, sin importar las consecuencias sobre el medio ambiente. Con un turismo de masas creciendo a ritmo tan acelerado, la depredación del capital natural de los ecosistemas va a acabar con el valor de la zonas, y por lo tanto con la riqueza y bienestar de las comunidades” dijo Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace México.

En el noroeste de México existe una escasez de recursos naturales como el agua. A pesar de esto, no hay una visión sustentable para la región del Golfo de California y los proyectos existentes en dicha zona están en manos de intereses privados, que sólo buscan rentabilidad inmediata sin preocuparse por el futuro de la región (2). Es muy grave que las autoridades permitan que se siga replicando este modelo de desarrollo.

La saturación de los ecosistemas con proyectos de turismo de masas depreda la biodiversidad, contamina el ambiente y destruye el paisaje, además de que cancela la posibilidad de que se establezcan programas de conservación que generen recursos a medio y largo plazo.

“El turismo en México genera el ocho por ciento del PIB, sin embargo, los impactos negativos sobre el medio ambiente, provocados por los desarrollos turísticos, son muy graves y con un alto costo económico y social: falta de infraestructura básica, asentamientos irregulares sin redes de drenaje y alcantarillado, plantas de tratamiento de aguas residuales inexistentes o ineficientes y basureros municipales fuera de la legislación; esto ocurre porque el marco regulatorio del turismo en México es débil y a empresarios y gobiernos les importa poco. Es urgente reforzar el marco jurídico que rige al turismo en México para que esta industria siga aportando recursos económicos al país sin pasarle una alta factura a las futuras generaciones” finalizó Olivera.

Comunicado Greenpeace México

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