El gigante Gargantúa es un espectáculo de teatro infantil –basado en la obra de Francois Rabelais– que relata la vida del primogénito de la familia gobernante del reino Jardín de Francia, a quien sus padres le han puesto el nombre Gargantúa por su impresionante voz.

Personificado por Yanet Miranda, El tiempo es el encargado de contar esta historia de aprendizaje y amor en proporciones enormes, ya que los monarcas son unos alegres y sonrientes gigantes.

Gran Amelia y Grangaznate –Adriana Burgos y Juan Carlos Medellín, respectivamente– son los soberanos de la región que se complementan logrando un equilibrio: mientras él tiene en su corona al sol, ella porta una medialuna.

Gargantúa –Fernando Gómez Pintel– es un niño caprichoso y necio, quien se pasa el día “bebiendo, comiendo, jugando y durmiendo”. Es miembro de una familia muy importante en Europa, ya que dentro de su linaje se encuentran Hércules y Sansón.

El gigante decide estudiar mucho, se inscribe en La Sorbona, recorre París y sus lugares representativos como los Campos Elíseos, la Catedral de Notre Dame, el Palacio de Versalles y la Basílica del Sagrado Corazón.

Acompañados por algunos personajes como Clavicordio, don Felipe de las Marismas, Ponócrates y Trifete –quienes son personificados por unos pequeños títeres–, los monarcas ven cómo su hijo recorre el camino hacia la madurez, que conlleva inmensas responsabilidades y toma de decisiones.

Alejandro Arce y Yanet Miranda son los encargados del movimiento de los títeres –creados por Óscar Altamirano, Benjamín Barrios y Teresa Alvarado–, elementos indispensables para mostrar la diferencia de estatura entre los gigantes y sus súbditos.

Altamirano y Barrios también realizan la escenografía, que crea un espacio envolvente, con un decorado de un estilo que transita entre lo medieval y lo renacentista, con banderines verdes en las cuatro paredes.

Además, en el escenario hay un enorme tapete con el dibujo del Hombre de Vitruvio, de Leonardo da Vinci, que lo cubre totalmente. También cuenta con cuatro cortinas que se unen en el centro del escenario formando una cruz de malta.

Teresa Alvarado confeccionó un colorido vestuario apegado a las vestimentas que se utilizaban en el Renacimiento: las inmensas faldas, los pantalones abombados, los grandes tocados y lujosos accesorios.

Mercedes de la Cruz, directora de la obra, describe en el programa de mano que el montaje puede estimular la imaginación y formación de gustos infantiles por las artes escénicas, ya que “los acerca tempranamente al placer inefable de ‘ver teatro’, ‘de hacer magia’, de ‘venir a divertirse con nosotros’”.

La compañía Divàdlo México –en checo significa teatro– cumple cinco años de existencia y para festejar presenta este festín escénico, que es un acercamiento ingenioso y entretenido al trabajo literario de Rabelais, considerado uno de los primeros escritores renacentistas.

En tono fársico, el montaje retoma al autor del siglo XVI para mostrar la transformación del hombre medieval al renacentista, que busca el conocimiento secular y científico.

La agrupación teatral tiene un proceso creativo original, surge de los escenográfos que integran la compañía, ellos eligen un texto, desarrollan un espacio escénico e invitan a un director y elenco a llevar a cabo la puesta en escena.

Con una duración aproximada de hora y media, la obra –recomendada para niños de seis años en adelante– se adentra en el aprendizaje y cambios que el hombre tiene al ir creciendo y madurando.

El gigante Gargantúa se presenta los sábados y domingos, a las 13:00 horas, en el teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque. Reforma y Campo Marte, atrás del Auditorio Nacional.

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