La asociación civil Xquenda, el Museo Universitario del Chopo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) organizarán del 13 de noviembre al viernes 5 de diciembre la muestra cultural Santa negritud, la raíz olvidada.

El programa del festival prevé la ejecución de más de 30 actividades artísticas de música, danza, poesía, plástica multidisciplinaria (pintura, grabado, fotografía, documentales), así como presentaciones de libros y conferencias.

El objetivo de Santa negritud, la raíz olvidada es “reunir los proyectos y esfuerzos de muchas personas y grupos interesados en el rescate de la cultura afromexicana, difundirla y hacer conscientes a la población nacional de la importancia que esta herencia cultural tiene para el país”, expresó la cantante Susana Harp, dirigente de Xquenda, A. C. e impulsora de la muestra.

Susana Harp dio a conocer el programa del festival en una conferencia de prensa en la que participaron Alma Rosa Jiménez, directora del Museo Universitario del Chopo; David Vázquez Licona, subdirector de Servicios a la Comunidad Universitaria de la UNAM, y Silvia Olvera, subdirectora de Desarrollo Regional de la Dirección General de Culturas Populares del Conaculta.

También estuvieron presentes Blanca Charolet, directora de Xquenda; el investigador etnomusicólogo Fernando Híjar, funcionario del Conaculta, y el coreógrafo Serafín Aponte, uno de los artistas programados en Santa negritud, la raíz olvidada.

La muestra artística tendrá como escenario principal Las Islas de Ciudad Universitaria, o sea los jardines de la sede nacional de la UNAM ubicados entre la Biblioteca Central, Rectoría y la Facultad de Arquitectura.

Gran parte de los espectáculos de música, danza, recitales de poesía y la exhibición de documentales y presentación de libros se realizarán ahí entre las 13:00 y las 18:30 del martes 18 al domingo 23 de noviembre.

Artistas afromestizos mexicanos como Efrén Mayrén, Israel Reyes Larrea, Alejandra Robles, Angustia Torres, David Haro, Nereo Torres Martínez, el poeta Abel Baños, Sandra López Barroso y la propia Susana Harp actuarán en dicho escenario.

La cantante oaxaqueña se presentará en la explanada universitaria el jueves 20 de noviembre a las 15:00 horas y el 23 de noviembre a las 16:00 horas. El domingo 14 de diciembre a las 14:00 horas lo hará en el Parque México, de la colonia Condesa.

Además de cantar, Susana Harp presentará su sexta producción discográfica Fandangos de Ébano, dedicada precisamente al rescate de la cultura afromestiza mexicana en la Costa Chica de Guerrero, Oaxaca, y el Sotavento veracruzano.

El vestíbulo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM albergará del 13 de noviembre al 15 de diciembre cuatro exposiciones: una del Taller de Grabado Cimarrón; otra de esculturas y una de máscaras tradicionales de El Ciruelo, Oaxaca, y una de fotografía con imágenes de Alberto Ibáñez, Ariel Mendoza, Jorge Acevedo, Blanca Charolet y Vittorio D’Onofri.

Se presentarán cinco libros: El eco de mis suspiros (Poesía y verso en topada), de Abel Baños; Ébano, versos costeños y poesía regional, de Angustia Torres Díaz e Israel Reyes; Afromestizos de la Costa de Oaxaca, de Ariel Mendoza; La muerte entre la grama, de Cuauhtémoc Peña; y Siglo XXI, México frente a su tercera independencia.

Entre los siete documentales que se exhibirán figuran Un grupo africano en México: los Mascogos, de Rafael Rebollar; Chacahua, reflejos de un parque, de Tonatiuh Díaz y Guillermo Monteforte; Son de artesa, de Sandra López Barroso, y Nuestros pueblos, ahora… afromexicanos.

En el Parque México, además del concierto de Susana Harp, está prevista la representación de las danzas de Los Diablos, Sones y Chilenas de Pinotepa Nacional, los días 13 y 14 de diciembre.

Conaculta

5 Comentarios

  1. Me encanta la difusion de la diversidad que existe en Mexico en Marquelia Guerrero hay un letrero a la entrada que dice Pueblo orgulloso de su sangre negra, la poblacion en chacagua es hermosa, y yo me entero que por mis venas corre la sangre negra, ya que estamos emparentados con Vicente Guerrero, y 4 de mis familiares tienen el cabello chino de la raza negra ¿y nos preguntabamos de donde?
    Gracias

  2. YO SOLO FUI AL PARQUE MEXICO LOS DIAS SABADO Y DOMINGO Y ME ENCANTO EL EVENTO, FUE MUY INTERESANTE PORQUE SE CONJUNTO TANTO INFORMACION DE MUCHO INTERES COMO LAS ACTIVIDADES ARTISTICAS QUE FUERON MUY ENRIQUECEDORAS HACIA EL EVENTO.

    GRACIAS, ESPERO QUE ESTOS EVENTOS SE SIGAN REALIZANDO Y QUE TENGAN MAYOR DIFUSION

  3. EL NEGRO COCHINO
    Autor: Carlos Campos Serna

    Mi lugar de nacimiento fue México, en Acapulco, para ser preciso.
    Mis abuelos me heredaron una piel cobriza porque los árboles genealógicos de mis padres-abuelos, eran de África y de algún lugar de Europa, además.
    Mi abuela con su piel oscura, se ganaba la vida practicando medicina herbolaria, que en la actualidad es conocida como medicina alternativa. Mi abuelo de piel clara, era amigo de los niños del pueblo porque acostumbraba contar cuentos sobre viajes a otros países, a pesar de que no tenía ninguna biblioteca porque vivía en una parcela en la que él sembraba arroz, maíz, frijoles y chile; estos productos eran para consumo propio y para venta. Su espacio de dormir estaba sobre un frondoso ciruelo.
    A mis otros abuelos no los conocí, ya que murieron muy jóvenes.

    Cuando nací, mi madre se horrorizó de mi apariencia, pues la teoría de Darwin se hizo tangible en esta criatura recién nacida. Ella, como cualquier madre, tuvo la esperanza del cisne: nacen feos pero con el tiempo se vuelven hermosos… Pero, la teoría de Darwin sigue vigente y lo seguirá estando, pues no visitaré ningún cirujano plástico a estas alturas del partido. Crecí bajo el intenso sol acapulqueño, el que con el tiempo reforzó el color de mis antepasados africanos.

    Así, se inició una era de apodos para mí. Me decían “el negro cambujo”, “Memín Pingüín”, “el mono”, “el cenizo” y algunos otros que ya mi memoria había olvidado. Aunque esta señalización por parte de mis compañeros me volvió tímido por bajar mi autoestima, desarrollé una estrategia natural para conseguir el respeto de algunos de ellos. Me transformé en uno de los alumnos más sobresalientes de mi clase; seguía creciendo y seguía manteniendo el prestigio de estar en el grupo de los más estudiosos.

    Cuando los juegos infantiles se acabaron y empezaron a surgir los sueños de adolescente, me enamoré de una de las chicas más hermosas de la escuela. La esperaba a la salida de la secundaria. Un día me volví valiente por algunos minutos y le pregunté si quería ser mi novia; esperé por segundos que parecieron eternos, sentí un frío glacial en el calor tropical de todo mi cuerpo y cuando me sentí desfallecer, escuché por fin la respuesta: la niña más bella no quería ser la novia del niño más negro y feo de todo Acapulco y sobre todo, no veía ningún futuro en éste. Yo, tristísimo, sintiéndome muy solo, tuve miedo de la vida, de que no existiera. Hablé muy poco, me puse ausente, sentía deseos de no existir, de guardar mi identidad por ese bofetón dado a un rostro de niño.

    Debido a esas crueles palabras, me propuse ser alguien en la vida. Olvidé mi deporte preferido que era el fútbol, que me había dado la oportunidad de conocer y darle la mano al Rey Pelé. Perdí el descanso reparador de las noches, aprendiendo matemáticas, dibujo técnico, física, química, español y otras materias. Finalmente, me fui a estudiar para ser un profesional y servir al desarrollo productivo de mi país.

    En ese período tuve un maestro que me dijo que yo nunca llegaría a ser arquitecto porque yo no tenía “presencia de arquitecto”. Nunca entendí con exactitud, lo que significó ese mensaje. No sé si se refería a que mis anteproyectos eran muy malos o a que mi apariencia no correspondía al estereotipo que él tenía de un arquitecto.

    Con ganas de poder, logré mi objetivo y por fortuna, me fui a realizar un proyecto social en el estado de Chiapas, donde la pobreza era más que miserable y en donde el autóctono aún caminaba debajo de las banquetas, pues sobre éstas iban solamente los “coletos” (nativos de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas). En tres años de trabajo se mejoraron algunas viviendas con ayuda de la comunidad y a la vez, les fui enseñando sus derechos a través de la Constitución Mexicana. Esta actividad me volvió un supuesto mexicano comunista e indeseable en mi país, desde Chiapas.

    Pero, la vida, me reservaba una sorpresa que me hubo negado durante doce años: conocí a una alemana. No lo podía creer. Las flechas de cupido encontraron mi corazón enamorándome de mi modelo parecida a Claudia Schiffer… que sólo quería una aventura…

    Le había atraído todo lo opuesto a ella: una estética distinta y un color de piel quemada por el sol de las montañas de los altos de Chiapas. Así que, nuevamente, con el corazón destrozado, una maleta, una grabadora y varios cartones que contenían libros revolucionarios, regresé a la casa de mis padres para recuperar fuerzas y seguir en la búsqueda de ser alguien. Pero, como algunos recuerdos seguían presentes, no dejaba de pasar por el frente de la casa de mi primer amor platónico, sin lograr verla.

    Me fui en busca de nuevos horizontes y gracias a la desgracia, retomé la práctica de mi quehacer profesional, restaurando inmuebles históricos abandonados y olvidados por muchos años y que no se habían caído con el terremoto de septiembre del ochenta y cinco. En un trabajo casi como forzado y con un salario que alcanzaba para comer lo injusto al día, participé en el levantamiento de la Ciudad de México y en ese entonces, el destino me unió una vez más a Alemania: me otorgaron una beca para estudiar alemán en un país en el que fueron asesinados seis millones de judíos por la absurda finalidad de hacer una limpieza “racial” (lo apropiado dentro de lo inmoral, sería “limpieza étnica”). En ese entonces, los alemanes no hablaban sobre su historia nefasta.

    En ese tiempo, conocí a la hija de una pareja que se salvó de la guerra, que tenía reservado el pensamiento hitleriano, en el que la raza aria no debía mezclarse con otra, mucho menos oscura. Ya, al ser mis suegros, desheredaron por un tiempo a su hija por el hecho de haberse unido a un mexicano que además, era de piel morena. Otros, llegaron a pensar que yo había aprovechado la ocasión para salir huyendo de un país pobre y tomar los beneficios de un país desarrollado, pero, la conciencia de las nuevas generaciones cambió: ya no era como la suya, así que, un año después, los colores se mezclarían con el nacimiento de una niña muy bella de piel canela, la que en sus días de inocencia, me defendería cuando algunos niños alemanes le decían que yo era un “Ausländer” (extranjero en Alemania es discriminatorio). Ella les contaba, que yo no era un extranjero, sino, un mexicano. Con ese encuentro mi vida se transformó, al lado de mi esposa y con la crianza de nuestra hija. Así, fui conociendo nuevos países: Argentina, la India, sobre todo, Alemania. Mi permanencia en ese país terminó con el traslado de mi esposa al país del tango. En Argentina, representé a Alemania debido al trabajo de mi mujer. Empecé a conocer esas culturas y a leer libros de Goethe y Schiller. Conocí personalmente a Günter Grass y a Uwe Timm. Platiqué con Carlos Fuentes y Laura Esquivel. Me encontré criticando películas mexicanas con Vargas Llosa; todos ellos, personajes sumamente reconocidos y al mismo tiempo, muy gentiles y dispuestos. Estaba ya, en la “high society”, pero, también me escondí en alguna esquina con los meseros para platicar con ellos, porque mostraban más consideración que una señora de nariz respingada que me dejó hablando solo y sin disculparse al ver a algún embajador o cónsul.

    Los viajes intercontinentales se volvieron comunes, pero aún, en los aeropuertos de Argentina, Alemania o México, sospechan que soy narcotraficante, terrorista o centroamericano que quiere ir a Estados Unidos. Nuevamente mi apariencia me juega malas pasadas. Creen que mi pasaporte es falso porque llevo un pasaporte oficial alemán con nacionalidad mexicana. Esto no lo entienden los controladores de migración y me pasan al salón de los acusados.

    Alguna vez, al estar en uno de estos locales, observe un cartel con una pregunta muy curiosa que decía: “¿El racismo, es natural o cultural?”. Esta pregunta me hizo reflexionar por varios años, hasta hace unos días.

    Una tarde, mirando la inmensidad del mar y paseando por un malecón de Lima, con el objetivo de prevenir esas enfermedades que se presentan después de los cuarenta, se me acercó un niño sonriente, no mayor de tres años, que me hizo recordar otro de los apodos que me hizo recordar mis raíces africanas, y que creí que había olvidado, diciéndome con un saludo: “¡Hola, Negro Cochino!”

  4. Buen día, he tenido la experiencia de tener a mi novia con quien pienso formalizar matrimonio, sus origenes son de la Costa chica, tiene familia con todos los razgos «afromexicanos», y estoy muy orgulloso de ello aún cuando se que mi familia no lo acepta tan fácil, ya visiste su pueblo en 2 ocasiones y me encontre con la leyenda de un animal al cuál llaman onzo león, no se trata de un puma y es muy similar a un león con una melena muy rala, pudiesen decirme poe que esta especie de fauna no la mencionan en las especies de fauna felina en México, por su atención y en espera de una respuesta, quedo de Uds.

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