Ni accidente, ni atentado: simplemente una gastritis del gobierno federal.

Tal vez fue un accidente, pero…

Molesta el sitio del accidente, justo en el centro de la Ciudad de México, como si hubiera la intención de que fuera totalmente evidente la destrucción y muerte de los tripulantes y pasajeros.

Molesta la hora tan oportuna en la que ocurrió el accidente. Cuando tantos ojos buscaban los medios para tener noticia de la elección en Estados Unidos, nos encontramos con la cobertura de la tragedia, nuevamente haciendo imposible no enterarse del hecho.

Molestan las versiones contradictorias: en una llamada en vivo transmitida en Televisa, el gobernador de San Luis Potosí Marcelo de los Santos Fraga afirmó que a la altura de Querétaro hubo un aviso de que el avión tenía problemas, versión que fue desmentida más tarde y eliminada de los medios; también en prensa y portales de internet aparecieron notas que la nave ya había presentado fallas mecánicas anteriormente, de igual manera después fue desmentida esta versión.

Molesta la oportuna desaparición de Juan Camilo Mouriño, gris personaje cuestionado por su participación como promotor de la reforma petrolera y también comprobado beneficiario (por las firmas de contratos de la empresa de su familia) de su relación con PEMEX; así como del creciente rumor de irregularidades en el patrimonio de su padre Manuel Carlos Mouriño Antares: por la presunción de lavado de dinero y un aparente proteccionismo de la PGR a brindar información del caso al IFAI.

Molesta la desproporcionada exaltación de la persona de Juan Camilo Mouriño tras su muerte, como si se tratara de un héroe nacional cuando fue un Secretario de Gobernación con muy pocos resultados; de hecho uno de los puntos más frágiles del gobierno federal. Molesta la exaltación a Mouriño y el silencio al resto de las víctimas.

Molesta también la desaparición de José Luis Santiago Vasconcelos, funcionario amenazado de muerte por su trabajo contra el narcotráfico. Imposible no pensar si hubo manos del narco en la falla que haya originado que el avión se estrellara: ¿pudieron los enemigos del gobierno tener acceso directamente como para sabotear el vuelo? peor aún, ¿pudieron los enemigos del gobierno realizar un atentado con ayuda del mismo gobierno?

Molesta la ligereza de las primeras hipótesis en el sentido de que el percance ocurrió por negligencia o impericia del piloto del avión o de errores de los controladores aéreos. ¿Es tan imprudente o irresponsable el gobierno federal para poner en personas tan cuestionables precisamente las vidas de funcionarios de tanta importancia?

Molesta considerar la posibilidad de que el gobierno monte un evento con tantas muertes de por medio, si las personas presuntamente muertas nunca abordaron el avión y sea como medida de protección (en el caso de Vasconcelos) o para sacar bien librado del juego político a un funcionario bastante cuestionado (como lo era Mouriño).

Tal vez fue un accidente, pero.

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