Una faceta poco conocida del insigne muralista mexicano se podrá apreciar en la muestra Diego Rivera y la Inquisición, un puente en el tiempo, que se exhibirá a partir del 25 de noviembre en el Museo Mural Diego Rivera.

Carmen Gaitán Rojo, directora del recinto cultural, subrayó que la exposición permitirá adentrarse en la relación de Diego Rivera con el judaísmo y el homenaje perpetuo que rindió en una pintura a Mariana de Carvajal, mujer perseguida y torturada en aquella época oscura de la Inquisición.

“A la dirección de este museo se le ocurren cosas extrañas, como ésta en la que convergen dos situaciones: una, la inacabada obsesión que tenemos los mexicanos por todo lo relacionado con Diego Rivera y, otra, el esfuerzo por pensar el país como diverso y multicultural”, enfatizó Gaitán.

Así que la exposición inaugura una nueva doble mirada que nos permite fijarnos en algo que estaba ahí, pero que nos había pasado desapercibido: desde reconocer que son muchas las raíces que componen lo mexicano, hasta entender esa nueva faceta de Diego Rivera.

No deja de llamar la atención el celo con el que los españoles se pusieron a aplicar los conceptos de pureza de sangre, la negativa de mezclarse con el otro y liquidar a lo diferente, cuando precisamente ellos se habían mestizado durante siglos con musulmanes y judíos, además de mezclarse con los indios de las muchas etnias que habitaban sus dominios en Europa.

Eso hace evidente que el ser humano está compuesto de contradicciones y que trata de ocultarlas y silenciarlas a toda costa, pero también que a pesar de inquisiciones y holocaustos los mestizajes son inevitables, como dice José Emilio Pacheco, por “el proceso irreprimible de la sexualidad” generada por el hecho mismo de la vecindad y convivencia.

En lo que se refiere a la segunda lectura, que es la judeidad de Rivera, no nos engañemos: Diego no fue judío. Pero en el pasado del muralista mexicano hay abuelos judíos y eso, como lo muestra la curadora Alicia Gojman de Backal, él no sólo lo asume sino que es algo con lo que se siente vinculado.

Se trata de un vínculo que no pasa por la fe ni por la educación o la vida familiar, sino por la historia. Que el artista inicie su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, con la figura de una condenada que se dirige al quemadero, le permite unir el pasado de México con el suyo propio.

Ambos casos dan inicio con la conquista y colonización española, que incluye la Inquisición, y con la llegada a América de judíos españoles y portugueses, conversos porque los obligaron a ello, a los que persiguieron y castigaron si conservaban algo de su antiguo modo de ser.

Por eso la exposición puede reunir elementos aparentemente tan irreconciliables. Lo interesante es que fue Diego Rivera quien los conjuntó y desde hace más de medio siglo, pero hoy apenas lo vemos.

Sobre la muestra, la escritora Sara Sefchovich dice: “Esta exposición nos da oportunidad de descubrir más ramas en el tupido árbol riveriano y atrevernos a saber ciertas verdades que antes parecían inaceptables de uno de nuestros grandes creadores”.

Conaculta

2 Comentarios

  1. que interesante exposición!

    y en efecto, hay un mestizaje patente en todos los paises de europa, en algunos más que otros, y la Península, como frontera entre África y Europa no podía ser menos.

  2. Increible expociciòn en verdad¡ y espero este pronto en Monterrey, pues sera interesante el cuadro de Mariana de Carvajal, ya que parte de mi familia es de las familias mas añejas de Cerralvo N.L. cuna del estado y como dato extraño sus habitantes originarios como yo tienen todavia eltipo de sangre AB+ de decendientes Judios todavia mas atras de los sefarditas Españoles.

    Sera interesante ver esta exposiciòn.

    Saludos. Hugo.

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