Mi queridísima Colonia Narvarte

En este nuevo espacio nuestro amigo El Bola nos contará de cómo era la vida en la Ciudad de México hace ya algunas décadas. Hoy jubilado, El Bola aceptó compartir en Defecito sus recuerdos y hacernos la crónica de la vida cotidiada en esta ciudad cuando todavía los niños jugaban en las calles, cuando los jóvenes podían caminar por las calles de noche con tranquilidad y cuando el ritmo vertiginoso que hoy conocemos, todavía no se había apoderado de la urbe que nunca duerme. A continuación la primera entrega de El Bola:

Hoy después de haber dejado de vivir en esta colonia desde hace mas de diez años, tuve la oportunidad de regresar y recorrer todos aquellos sitios que durante mas de 55 años fueron los que me vieron crecer y pasar los mejores años de mi vida.

Comenzaré por platicarles que yo viví en la calle de Monte Albán casi esquina con Diagonal de San Antonio; si acierto, enfrentito del parque cuyos límites eran las calles de Zempoala, Caleta, Vertiz y Diagonal de San Antonio. ¿Quién no recuerda ese parque que contaba con un sin fin de árboles con un cuadro de tierra donde se podía jugar toda clase de deportes?

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Colonia Narvarte (el Parque del Seguro Social arriba a la derecha)

Aun pequeño y sin poder salir a jugar al mismo, me entretenía en el ahora viejo edificio en el que vivía y en la calle con los amigos propios de mi edad. Recuerdo que jugábamos fútbol teniendo como porterías las coladeras que en ese tiempo se colocaban al pie de las banquetas… nos volvimos unos verdaderos maestros de este deporte, y como pasaban pocos carros, era muy seguro hacerlo. También jugábamos el mentado “tochito“, agarrones que nos dábamos no sólo con los amigos de la cuadra, sino también con algunos otros amigos de otras calles. Se ponía el juego muy fuerte, pero siempre sobre las bases del deporte. En ocasiones se armaban los trancazos pero no pasaban del momento y la calentura del juego. Como la calle en que vivimos era realmente pequeña, entre Diagonal y Morena, pues todos nos conocíamos. Jugábamos “bote“, que consistía en patear el bote y esconderse. A uno de los amigos le tocaba buscarnos y conforme nos iban encontrando, iba terminando el juego, salvo que llegara alguno de los escondidos a patear el bote y salvarnos.

También jugábamos “valero“, llegue a conocer amigos que se volvieron unos maestros en este juego y que casi nunca perdían. Jugábamos tacón con los tacones viejos de nuestros zapatos. Consistía en pegarles a monedas principalmente de $.20 (ahora ya son de colección) con el filo del tacón y lanzarlas lo mas lejos posible. También para el “Yoyo” me convertí en un experto. Recuerdo aquellos yoyos llamados “Duncan” que sacaba Coca Cola cada año de promoción. Eran preciosos, de color rojo y muy aguantadores, también me convertí en un verdadero maestro del mismo. Recuerdo que casi todas las actividades las realizábamos al aire libre siempre corriendo, sudando y de alguna manera manteniendo nuestro cuerpo en movimiento. Es triste que ahora con los adelantos tecnológicos, los niños y los jóvenes poco se mueven generando un país cada vez mas de “gorditos”. Por cierto que en nuestro tiempo, los gorditos eran la excepción y además eran la botana de todos los cuates.

Cuando me tocaba quedarme en casa por alguna razón, inventaba juegos en el patio del edificio en el que vivía, emulando las hazañas de mis futbolistas y beisbolistas de moda, siempre con una pelota y contra la pared del patio. Con mis hermanos y vecinos del edificio, también acondicionábamos el patio del mismo como alberca, tapando las coladeras y llenándolo de agua (no levantábamos más de 3cm de agua) pero para nosotros era suficiente para “nadar y patinar” cuando no había nada que hacer.

Nuestras visitas obligadas del Domingo eran ir al parque de beisbol del Seguro Social que se encontraba en la calle de Xochicalco, Cuauhtémoc, Obrero Mundial y Viaducto (ahora convertido en centro comercial llamado “Delta”). Recuerdo que íbamos como siete u ocho amigos, comprábamos la localidad mas barata $.50 ctvs., no había para más y entrabamos a “sol general”. En el primer receso nos brincábamos al campo y de ahí corríamos a la localidad más cara que era butaca numerada. Desde ahí podíamos ver de cerca a nuestros jugadores favoritos y pedirles autógrafos… para nosotros era la locura ver de cerca a nuestros ídolos.

ParqueBeisbol

Parque de beisbol del Seguro Social

Si mal no recuerdo nuestra colonia colindaba con Niño Perdido, ahora llamado Eje Central, Viaducto, creo que Sánchez Azcona, Universidad y posiblemente División del Norte. Muchos de los que vivimos en esta colonia y que no teníamos posibilidades económicas, acudimos a escuelas de gobierno. Recuerdo que nosotros fuimos a mi querida primaria Miguel Alemán, la cual se encontraba en la calle de Estafetas y Niño Perdido. Todos mis hermanos y yo acudimos a dicha escuela para llegar a la misma desde Monte Albán. Había que cruzar lo que era la “Scop“, edificios que durante muchos años fueron sólo obra negra, no sé por qué razón.

SCAOP

Unidad Narvarte, conocida como Unidad SCOP.

En muchas ocasiones con mis amigos organizábamos las idas a las matinés. Acudíamos normalmente a los cines Alameda y Orfeón, veíamos tres películas. En aquel entonces, cobraban $1.50. No sé cómo aguantábamos tanto tiempo en el cine, creo que empezaban como a las nueve de la mañana y terminaban como a la una de la tarde (para Ripley). En casa sólo había televisión. No existían ni las videocaseteras Beta ni la VHS, yo creo que por eso disfrutábamos tanto esas idas a la matinée.

CineAlameda

Cine Alameda

CineOrfeon

Cine Orfeón

Por lo pronto hasta aquí llegamos. Continuaremos en nuestros próximos recuerdos.

Fotografías de : La ciudad de México en el Tiempo

3 comentarios

  1. hola Bola!! te felicito por tus remembranzas plasmadas en tu narracion…yo tambien vivi en la colonia narvarte de 1965 a 1976…primero vvi en casas grandes y quebrada y despues en zempoala y caleta exactamente en contra esquina del parque…y en algun año fui a la escula primaris Federico Alvarez, contigua a la Miguel Aleman…asi, que tu relato son las vivencias de todos ños que fuimos niños de la narvarte… te falta mencionar (ojala en otra ocasion) de las famosas tortas “jorge” ubicadas en vertiz y diagonal

  2. El Bola

    José,

    Estoy muy agradecido con tu comentario. Muchas gracias. Fíjate que tenía planeado escribir sobre Tortas Jorge en mi nueva entrega para Defecito, sin embargo con tantos datos, se me olvidó. Lo prometo hacer en mis siguientes narraciones. Qué gusto que te haya gustado lo que escribí. Te envío un cordial saludo esperando que las contribuciones venideras, sean de tu agrado.

    El Bola

  3. Crecí en el 594 de Vertiz, casi esquina con Xola y de verdad agradezco por tus recuerdos y dejarme ver un fabuloso pasado en cada una de tus remembranzas.

    Lo malo es que ahora quiero una tostada de pata de la Luvia de Oro y probar un bolillo de la Maren

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