Una noche en el museo
Después de un hermoso tiempecillo en mi linda ciudad con mi familia, ya estoy de regreso en compañía de los pingüinos y osos polares. Mi corazón, o mejor dicho, mi maleta, se quedó en San Francisco, junto con mi chamarra de invierno, lo cual no me hizo nada de gracia.
Especialmente con este frío de perros. Pero bueno, ahora que mis cosas ya están conmigo soy muy feliz otra vez. Van dos veces que vuelo por San Francisco, pero sólo conozco el aeropuerto y visitar sus atracciones y museos. Claro que hay museos que requieren mucho tiempo para recorrerlos, como el Museo de Historia Natural de Nueva York, cuya sala egipcia sola puede mantenerte entretenido por un par de horas. “Una Noche en el Museo” justamente se desarrolla en tan bonito lugar.
En esta película, Ben Stiller aparece como un padre medio desobligado incapaz de mantener un empleo por más de unos días. Para evitar una desilusión más a su hijo, acepta el trabajo de velador en un museo, trabajo que los antiguos veladores parecen demasiado ansiosos por entregar a su sucesor. Pues éste no es un museo cualquiera. Al anochecer, todos sus personajes cobran vida y deambulan alegremente (y en otros casos, más bien agresivamente) por los pasillos del recinto.
“Una Noche el el Museo” es relativamente graciosa, y tiene una galería tan variada de personajes que por momentos resulta encantadora. Teddy Roosevelt se pasea a caballo, Sacajawea se pasa la noche detrás de una vitrina escuchando a Lewis y Clark discutir, un metálico e incomprendido Cristóbal Colón vocifera en italiano cuando lo confunden con Cortés, Atila el Huno busca incautos a quien descuartizar mientras que un tiranosaurio hace de las suyas. En la sala de maquetas, el mundo romano y el vaquero se enfrentan cada noche, mientras que los pobres mayas lanzan flechas desde detrás de un vidrio. Que en realidad los mayas tenían concimiento científico más avanzado que ambos, pero bueno… Ben Stiller nunca me ha gustado mucho, pues sus actuaciones siempre son lo mismo, y en este caso no sorprende. Pero Owen Wilson y sus rencillas con el augusto emperador Octavio entretienen bastante, y Robin Williams enternece. Y aunque el giro inesperado de la historia no lo es tanto, la interacción entre las figuritas es simpática, y es suficiente para pasar el rato. Por cierto, si alguien está interesado en visitar este museo, es mucho más grande e impresionante de lo que aparece en la película, pero dudo que logren ver a las figuras hablar.









Pingüinos. Cantando y bailando tap. No se necesita mucho más para hacerme feliz.
Una niña de 14 años, Hayley, accede a encontrarse en un café con un fotógrafo al que conoció en una sala de chat. “Cuatro partes loca, una cuerda”, Hayley termina en casa del fotógrafo tomando desarmadores y preparándose para una sesión fotográfica. Niña, ¡di NO y cuéntalo a quién más confianza le tengas! Pero las cosas no son lo que parecen, y pronto la película nos arrastra a un sorprendente juego del gato y el ratón.
El reino de Alagaësia está enfrentando tiempos difíciles. En el pasado, esta tierra era próspera, con grandes magos conocidos como jinetes guardando la paz en compañía de sus majestuosos dragones. Sin embargo, Galbatorix, un ambicioso y cruel jinete, traicionó y asesionó a sus compañeros, eliminando a todos los dragones con excepción del suyo y convirtiéndose en el soberano absoluto de Alagaësia. Eragon, un joven campesino, se encuentra ajeno a todos esto, hasta que se encuentra con una misteriosa piedra azul mientras se encuentra cazando en las montañas. El muchacho descubre que esta piedra es en realidad un huevo de dragón, que al nacer adopta a Eragon como su jinete. Este hecho no le causa gran alegría al rey, que envía a un poderoso hechicero para impedir que Eragon se una a los rebeldes descontentos con su tiranía.
La más reciente película del agente 007 marca una nueva dirección con respecto a la saga de James Bond. “Casino Royale” sigue las peripecias del famoso personaje al inicio de su carrera, recién estrenada su licencia para matar. Los esfuerzos de Bond por poner freno a un peculiar individuo que se dedica a manejar las finanzas de grupos terroristas lo llevan a un torneo de cartas en el Casino Royale, en Mónaco.
Cuando comienza a hacer frío, no hay muchas alternativas para entretenerse aparte de encerrarse en casa con chocolate caliente y ver películas. Puesto que recientemente vi “María Antonieta”, para seguir el hilo de Sofía Coppola, ahora le tocó el turno a “Las Vírgenes Suicidas”.
Las novelas y películas históricas siempre me han parecido fascinantes. Por una parte se encuentra la posibilidad de transportarse a otra época, a otro ambiente, en ocasiones tan extraño y ajeno como la Tierra Media o Terramar, pero con la diferencia de que se trata de algo real. Por otra parte, está esa morbosa curiosidad por observar la vida de un personaje del pasado a sabiendas de su destino. Así, tras ver los cortos de la nueva película de Sofía Coppola, “María Antonieta”, me emocionó la idea de adentrarme un poco más en la vida de esta famosa reina de Francia. Creo que todavía no se ha estrenado en México, así que escribo en exclusiva, ja.
Esta película francesa nos cuenta la historia de Clément Mathieu y su nuevo empleo como prefecto en una escuela para niños problemáticos. Los muchachos reciben con escepticismo a su nuevo maestro, pero poco a poco sus originales métodos didácticos, incluyendo la formación de un coro, tocarán la vida de estos muchachos.
Tenía tantas ganas de ver “Babel“. “Amores Perros” me agradó bastante, a pesar de la crueldad de algunas de sus escenas. La manera en que Alejandro González Iñarritu, director de la misma, logró hilar las diferentes historias con el accidente de auto, me pareció extraordinaria. “21 gramos” me pareció razonablemente buena, y tenía grandes expectativas sobre “Babel”, su más reciente película.
El invierno ha llegado por acá con bombo y platillo, y con él, unos alegres y dicharacheros virus que me tuvieron postrada en cama durante casi toda una semana. Pero ahora que el efecto del fuerte medicamento que me han dado para la tos ha pasado, y que puedo mantenerme despierta por más de un par de horas a la vez, pude salir al cine por un rato.
Durante todos los miércoles de noviembre e inicio de diciembre el Espacio El Galerón propone un Homenaje a Bela Lugosi con la proyección cada miércoles de una película de este reconocido y mítico actor.
Este sábado 11 de noviembre el Espacio El Galerón presenta un nuevo Maratón cinematográfico bajo el tema “El loquito que todos llevamos dentro?. En esta ocasión se proyectarán algunos clásicos del cine cuya característica es la de presentar historias inquietantes y personajes algo perturbados.
“Las Partículas Elementales”, de origen alemán, es una de las películas más extrañas que vi durante el Calgary International Film Festival. Esta película, basada en el libro de Michel Houellebecq - que todavía no he tenido la oportunidad de leer -, narra la historia de dos medios hermanos y su inusual relación con el sexo opuesto. Bruno y Michel, abandonados por su madre desde muy pequeños, crecieron en ambientes muy distintos, sin conocerse hasta la adolescencia. Michel es introvertido, incapaz de admitir sus sentimientos hacia su mejor amiga de la infancia, y se encuentra enfrascado por completo en su investigación en biología molecular. Bruno, por otra parte, ha tenido una vida mucho más difícil capaz de hacer levantar las cejas a un psicoanalista, y presenta una interesante colección de perversiones y desequilibrios mentales. Los hermanos se reúnen ocasionalmente en un bar, para mantenerse al tanto de sus vidas, que cambian radicalmente cuando el amor entra a sus vidas.
“El Violín“, dirigido por Francisco Vargas Quevedo, ha tenido un excelente recibimiento en diferentes festivales de cine, incluyendo premios por la actuación del personaje central, ?ngel Tavira, en Cannes. En el Calgary International Film Festival tuvo una sorprendente alta concurrencia para una película en blanco y negro, en español y con relativamente poca difusión. Después de una brutal escena inicial, la historia se centra en Don Plutarco, un anciano campesino y violinista ambulante cuyo hijo se encuentra involucrado en la guerrilla. Después de que los militares toman control de la aldea, expulsando a los habitantes de su pueblo, Don Plutarco busca maneras ingeniosas de recuperar las armas que se quedaron atrás.
Durante esta semana el Film Club Café propone la proyección de varias películas consideradas como películas de culto del género del terror.









