Escalofriante
2Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta. Thomas Bailey Aldrich: Works
Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta. Thomas Bailey Aldrich: Works
¡Qué tedio puede llegar a padecerse al lado de un justo! Todos se divierten en Sodoma, menos en esa familia en la que tanto se teme al pecado. Y exasperada, la mujer de Lot prosiguió su soliloquio: ¿Es que nada
Un hombre se forma tras una larga cola. Desesperado, comienza por eliminar al que está antes de él -y sigue con todos los de la fila. Hasta que otro hombre se detiene a su espalda… Pedro Durán
Resistà al ataque, moviéndome desesperadamente. El horror que dominaba mis sentidos, luchaba en la penumbra de la habitación con el brillo de las fauces, el furor de los ojos. El dolor de las dentelladas aumentó mis fuerzas. GemÃ. ¡Es un
Un apuesto joven llama a la puerta y le pide que se calce la más hermosa de las zapatillas. En cuanto observa que ésta se ajusta al pie perfectamente, la toma del brazo al mismo tiempo que le dice: -Queda
Escena en el infierno: Sacher-Masoch se acerca al Marqués de Sade y, masoquÃsticamente, le ruega: – ¡Pégame, pégame! ¡Pégame fuerte, que me gusta! El Marqués de Sade levanta el puño, va a pegarle, pero se contiene a tiempo y, con
Y ahora, señores y señoras, les presentaremos, en gran estreno mundial, sin jaula, con su pecho multicolor y toda su crin al viento, a: La Felicidad. (Tambor y música.) Aparece. Era verdad, era la felicidad. ¡Y de qué tamaño! Como
Sintió pasos en la noche y se incorporó con sobresalto. – ¿Eres tu, Cordelia? -dijo. Y luego: – ¿Eres tú? Responde. – SÃ, soy yo -le replicó ella desde el fondo del pasillo. Entonces se durmió. Pero a la mañana
Adán se sintió invadido por un profundo sopor. Y durmió. Durmió largamente, sin soñar nada. Fue un largo viaje en la oscuridad. Cuando despertó, le dolÃa el costado. Y comenzó su sueño. Ã?lvaro Ménen Desleal: Cuentos breves y maravillosos
El hombre se acuesta temprano. No puede conciliar el sueño. Da vueltas, como es lógico, en la cama. Se enreda entre las sábanas. Enciende un cigarro. Lee un poco. Vuelve a apagar la luz. Pero no puede dormirse. A las
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