El Lamento y la Luna
5El Lamento y la Luna Todo se ha dormido, sólo la luna se desvela. Sabe que en mi lecho estoy sola con los ojos abiertos, inundados. Miro la ventana, la luz disimulada de la noche resbala en mi rostro, descubre
El Lamento y la Luna Todo se ha dormido, sólo la luna se desvela. Sabe que en mi lecho estoy sola con los ojos abiertos, inundados. Miro la ventana, la luz disimulada de la noche resbala en mi rostro, descubre
Dios hizo el agua El diablo la echó en el vino Dios hizo la ventana abierta para el hombre interior El diablo la puerta cerrada para el de afuera Dios hizo el pan El diablo su precio Dios hizo las
De repente cuando me despierto en la mañana me acuerdo de mí, con sigilo abro los ojos y procedo a vestirme. Lo primero es colocarme mi gesto de persona decente. En seguida me pongo las buenas costumbres, el amor filial,
Tenemos por ti tantos golpes acumulados en la piel, que ya ni de pie cabemos en la muerte. En mi país, la libertad no es sólo un delicado viento del alma, sino también un coraje de piel. En cada milímetro
todo se transfigura y es sagrado, es el centro del mundo cada cuarto, es la primera noche, el primer día, el mundo nace cuando dos se besan, gota de luz de entrañas transparentes el cuarto como un fruto se entreabre
Monsieur Dupont te llama inculto, porque ignoras cuál era el nieto preferido de Victor Hugo. Herr Müller se ha puesto a gritar, porque no sabes el día (exacto) en que murió Bismark. Tu amigo Mr. Smith, inglés o yanqui, yo
Cállate, corazón, son tus pesares de los que no deben decirse, deja se pudran en tu seno; si te aqueja un dolor de ti solo no acíbares a los demás la paz de sus hogares con importuno grito. Esa tu
Amo tu desnudez porque desnuda me bebes con los poros, como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo. Tu desnudez derriba con su calor los límites, me abre todas las puertas para que te adivine, me toma de
El poeta llega a la estación. El poeta desciende. El poeta toma un auto. El poeta va para el hotel. Y mientras hace eso como cualquier hombre de la tierra, una ovación lo persigue hecha algarabía. Banderolas que despliegan sus
Hermosa encuentra la vida quien la construye hermosa. Por eso amo en tí lo que tú amas en mí: La lucha por la construcción hermosa de nuestro planeta. Otto René Castillo (Guatemala 1936-1967) Ilustración: Alberto Monteiro
Sin saber que de Lesbos practicabas los rituales extraños, un día gris, inadvertidamente, puse un beso en tus labios. Hoy sonrío en la calle y me pregunto -tras aquel desencanto-: ¿no sienten algo al verme tus amigas, las que indirectamente
Tu espejo es un sagaz te sabe poro a poro te desarruga el ceño te bienquiere te pule las mejillas te despeina los años o te mira a los ojos te bienquiere te depura los gestos te pone la sonrisa
A veces Altair gime largo, tendida, hincada por el viento oscuro que la envuelve, agitada en su sima dulce de espumas lentas que la llevan casi a morir sin voz, para salirse otra vez de su hondo mar secreto, sin
Felices los normales, esos seres extraños, Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente, Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida, Los que no han sido calcinados por un amor devorante, Los que vivieron
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