La exposición de «Música para los ojos», no para los oídos, fue inaugurada ayer en el Auditorio Nacional de México, que muestra más de sesenta portadas de álbumes de artistas como Pink Floyd, Led Zeppelin, Cranberries o The Offspring.

El motivo de esta mezcla musical es que el autor de todas ellas es el artista inglés Storm Thorgerson, quien lleva más de cuatro décadas vendiendo millones de discos por su aspecto, no por el interior.

Entre las portadas más conocidas que el espectador se encontrará destacan las de «Dark side of the moon» (1973), «Division Bell» (1994), P.U.L.S.E. (1995), todos de Pink Floyd.

También «Bury the hatchet» (1999) de Cranberries, «Absolution» (2003) de Muse, o «Houses of the Holy» (1973), de Led Zeppelin.

Pero no son los únicos, músicos tan variados como The Mars Volta, The Offspring, Alan Parsons, Catherine Wheel, Ellis Beggs and Howard, Phish, Blinker the Sart, Deepest Blue o Audioslave pueden presumir de contar con álbumes suyos colgados en las paredes de esta exposición, la mayor que ha tenido Thorgenson.

El artista aseguró hoy, tras inaugurar la exposición al grito de «Â¡Viva México!», que no puede decir cual de estas bandas le gusta más, ya que otra podría molestarse, y por ello dijo que su grupo favorito es siempre aquel con el que trabaja a cada momento.

Thorgerson, de 73 años, quien se considera un diseñador que usa la fotografía para grabar sus diseños, y los gráficos para mejorarlos, es un artista que puede presumir de no haber utilizado nunca el Photoshop en sus obras.

«Yo hago representaciones: uso actores, modelos, mujeres, animales, objetos, esculturas… Todo lo que se me ocurre, con ello monto el evento y la instalación y hago la foto»,
explicó, y añadió que su «representación» va unida a la del músico, quien la hace en un estudio, mientras que él «en cualquier lugar extraño».

El autor de las portadas indicó que para diseñarlas primero escucha el álbum en cuestión, habla con los músicos para conocerles bien y saber lo que desean y después se enfrenta a «la hoja en blanco», lo que «a veces es fácil y a veces no».

Los músicos «o están enfermos o me vuelven loco», dijo. Pero reconoció que le «encanta trabajar con música» y que se siente afortunado por lo que hace y satisfecho porque «esta exposición es música para los ojos, no para los oídos».

EFE

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