La tradición mexicana de retratar a los niños muertos en sus ataúdes coronados con flores se podrá apreciar en la exposición «Lo irrepresentable. Muerte niña. La colección Soumaya».

Alfonso Miranda, director del Museo Soumaya, donde se presentará la muestra, dijo hoy en rueda de prensa que la exposición estará integrada por sesenta y nueve obras entre pinturas, fotografías, esculturas, relicarios y coronas que hacen referencia a «los angelitos», como también es conocida «La muerte niña».

La exposición se inaugurará el próximo miércoles en el Claustro de Sor Juana, donde permanecerá hasta el 25 de junio, y forma parte del XXIII del Festival de México en el Centro Histórico.

El responsable de la muestra dijo que el título de la exposición fue tomado del poema «Muerte Niña», del mexicano José Gorostiza, y tiene el propósito de acercar a los visitantes, incluidos los niños, al tema de la muerte.

Explicó que en pleno siglo XXI no se quiere hablar de la muerte como algo cercano y estos testimonios «son una muestra clara de estas costumbres que aún existen en algunos pueblos de México».

El director del Museo Soumaya añadió que «desde la época de la colonia (siglos XVI al XIX) ya existía la idea de representar algo tan difícil como es un niño que acaba de morir después de ser bautizado».

Explicó que en el cristianismo estos niños «ya eran considerados como angelitos, porque no pasaban por el purgatorio, sino que subían directamente al paraíso».

El especialista mencionó que esta tradición también tiene orígenes en las culturas mesoamericanas.

«El niño muerto era considerado como una ofrenda para los dioses y eso va a lograr un sincretismo particular y en México floreció vinculado con la tradición cristiana», destacó Miranda.

Mencionó que la mayoría de las obras son anónimas, pero también hay piezas «emblemáticas», como el óleo «Niña viva, niña muerta» (1926) de David Alfaro Siqueiros.

La exposición mostrará a los niños en sus ataúdes con algunos objetos que hacen remembranza a sus juegos, cargados por sus padres o bien en el funeral en el campo santo.

«Son muy fuertes estas representaciones»,
dijo.

Miranda expresó que «a veces las imágenes en pincel resulta menos comprometedora a la mirada, pero cuando vemos la fotografía, la impronta que implica es sobrecogedora, invasiva, porque proyecta nuestra propia muerte».

EFE

1 Comentario

  1. Hola, soy de Argentina y quisiera saber si hoy en día puedo visitar la exposición de «la muerte niña» en algún museo o institución de México.
    De no ser así, en que fecha piensan que volverán a exponer la obra.

    Desde ya, muy agradecido por su respuesta.
    Reciban un cordial saludo
    Gabriel

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